2020 13 Julio

Aves bajo presión en el Estany del Pujol

 

En medio de La Devesa, a la altura de la Gola del Pujol, último de los canales abiertos para el desagüe del arrozal ya mediado el siglo XX, el Estany del Pujol es un pequeño lago también artificial, vestigio del gran proyecto urbanizador que en los últimos diez años de la dictadura franquista pretendió llenar este lugar de edificios de viviendas, hoteles y toda una serie de infraestructuras turísticas. Una dársena deportiva rodeada de apartamentos de lujo; eso sería hoy el Estany del Pujol de no haber sido porque la reivindicación ciudadana logró frenar aquí el delirio desarrollista.

Mucho ha llovido ya desde que, en los años ochenta, los modelistas de barcos a escala usaran el lago como campo de pruebas y los coches aparcaran a sus orillas o lo flanquearan en caravana los domingos de vuelta a la ciudad. Ahora, con esta parte de La Devesa cerrada al tráfico, el lago artificial parece más natural que nunca. La pequeña isla central ha acogido durante algunos veranos una nutrida colonia de gaviota de Audouin y, de un tiempo a esta parte, desde que el Servicio Devesa-Albufera instalara las talanqueras que tratan de proteger sus orillas de la intrusión de personas y perros, ha aumentado la presencia de especies de limícolas y aves marinas y prueban a criar cada vez más parejas de cigüeñuela común, chorlitejo patinegro y charrancito común; sobre todo este año, a causa probablemente a la tranquilidad que el encierro impuesto frente al virus ha traído a esta zona.

Puesta de sol sobre el lagoPuesta de sol en el Estany del Pujol (V. L.)

 

Chorlitejos y charrancitos, perros sueltos y parejas a la puesta de sol

El chorlitejo y el charrancito, dos especies en serio declive en Europa debido a la presión humana en el litoral, crían o a veces solo lo intentan, porque su periodo de reproducción coincide con el de mayor afluencia de gente a la playa y los aledaños del lago, y poco pueden las talanqueras y los carteles de advertencia contra el incivismo de algunos. Es habitual ver a fotógrafos de bodas y sus clientes, perros sueltos, niños tirando piedras al agua y despistados en general al otro lado de la barrera de cuerda, ajenos o despreocupados de la inquietud que su intromisión provoca a estas aves y del riesgo que implica para sus nidos instalados en el suelo o los polluelos incapaces aún de volar.

Pollo de cigüeñuela Pollo de cigüeñuela (Yanina Maggiotto)
Pollo de chorlitejo patinegro (Yanina Maggiotto)Pollo de chorlitejo patinegro (Y. M.)

 

El empeño de Yanina

Lo cuenta Yanina Maggiotto, vecina de La Devesa, guía profesional de turismo ornitológico —Visit Natura— y colaboradora de Birding Albufera. Después de un inicio del periodo de cría preocupante, en el que se perdieron dos nidos por no respetarse estas normas, la temporada está yendo bien. Su dedicación durante horas, prácticamente a diario, a informar y mostrar a la gente el trasiego reproductor de estas aves, en vivo y también en las redes sociales, está dando sus frutos. También su insistencia en solicitar vigilancia, «una vigilancia —explica— que, antes que por voluntarios, debe ser realizada durante estos meses críticos por un servicio de guardia e información profesional».

A medida que se han ido superando las fases del confinamiento, las aves han sufrido mayor estrés debido al aumento de la presencia de personas, pero el esfuerzo está valiendo la pena. Yanina ha constatado que, hasta hoy, al menos 11 nidos de chorlitejo patinegro han llegado a buen término y más de veinte parejas de charrancito están logrando sacar adelante a sus pollos, la mayor parte en la isla, donde muchos ya han volado. Por su parte, las cigüeñuelas, con poco más de media docena de nidos, van al ritmo de otros años. Y hay que tener en cuenta que, hasta que acabe la temporada, aún queda tiempo para que progresen nuevas puestas.

En el Estany del Pujol se dan las condiciones que requieren estas aves para criar. Por un lado, la cercanía al mar y la playa. Por otro, las propias características del lago que, en situaciones de marea de tormenta, recibe agua marina a través de un canal escorredor residual que servía para drenar las malladas en los tiempos en que circulaban por aquí los coches. Agua salada, por lo tanto, aportada por el mar y desde el freático, que permite la existencia en esta laguna somera de los invertebrados —insectos, moluscos, crustáceos— y pequeños peces como el pejerrey mediterráneo (Atherina boyeri), por momentos abundante, de los que se alimentan los chorlitejos, los charrancitos y el resto de especies que aquí recalan.

 

La naturaleza del litoral de L’Albufera

La naturaleza es agradecida. De nuevo se demuestra que, con un poco de interés por devolver o proveer a estos hábitats de unas buenas condiciones ambientales, la biodiversidad sale beneficiada. Con algo de atención, una gestión adecuada y un mínimo de comprensión y respeto por parte de todos, el Estany del Pujol puede consolidarse como uno de los puntos de referencia para la conservación en el Mediterráneo de estas aves tan sensibles.

Y no es solo el Estany del Pujol. En verano, y también durante el resto del año, es importante respetar las dunas, la vegetación, las áreas de reserva como la de la playa de La Punta, al norte de la Gola del Perellonet, las zonas acotadas con cuerdas o vallas, y transitar por los caminos señalizados. No hay que olvidar que La Devesa es, incluidas sus playas, uno de los ambientes principales de un parque natural fundamental para la conservación de la biodiversidad en Europa.

Chorlitejo patinegro (Y. M.)
Charrancito común (Y. M.)

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Texto: V. L.