Tras un mes de mayo de lluvias persistentes, junio ha comenzado registrando precipitaciones elevadas. Las aves son particularmente vulnerables a estas situaciones adversas durante la temporada reproductora, de manera que, sin necesidad de que se produzcan granizadas, la lluvia puede afectar negativamente a muchas especies que construyen sus nidos en lugares expuestos. Las aves acuáticas son especialmente sensibles a este efecto, particularmente aquellas especies que nidifican en el suelo, al descubierto y en las proximidades del agua, como las limícolas, las gaviotas y los charranes, que colocan sus puestas en el suelo, en nidos muy poco elaborados y en lugares anegadizos. Durante las tormentas, estas aves soportan pasivamente la caída de la lluvia, tratando de impedir que la humedad alcance la puesta o los pollos y garantizar así su pervivencia.
Primeros ánades mudando el plumaje nupcial
Las plumas de las aves requieren constantes cuidados y son reemplazadas con cierta regularidad por otras nuevas. La mayoría de especies de patos adquieren sus vistosos plumajes nupciales durante el otoño, de forma que se muestran con su mayor esplendor durante la fase de cortejo y emparejamiento, a lo largo del invierno y en la primavera. Pero conforme se acerca el verano, los machos empiezan a mostrar evidentes indicios de desgaste en su plumaje. Al no encargarse de los polluelos, tras acabar con su actividad reproductora, lo machos pueden iniciar la muda durante mayo.
El mes de mayo finaliza prácticamente como se inició, con lluvias generalizadas en todo el territorio y una situación que viene determinada por la inestabilidad atmosférica. Después de un invierno particularmente seco y un inicio de la primavera sin lluvias, caracterizado por la persistencia de vientos fuertes del oeste, el mes de mayo ha dejado unas precipitaciones totales por encima de los 82 l/m2 en Sueca o de los 70 l/m2 en el Racó de l’Olla, mostrándose de este modo como uno de los meses de mayo más lluviosos de los últimos años (la media para este mes se sitúa en los 34 l/m2).
Una nueva generación de estorninos negros
Aunque los estorninos tienen fama de ser abundantes, esta especie en particular supone una auténtica rareza en la mayor parte de Europa. Los jóvenes recién salidos del nido son de un color pardo grisáceo y todavía conservan las comisuras de polluelo. Los adultos tienen pico amarillento y son de un color negro oleoso, con brillos azul verdoso. Van desesperados intentando encontrar insectos con los que alimentar a sus insaciables pollos. Todavía faltan tres meses para que estos estorninos residentes queden abrumadoramente superados en número por los estorninos pintos Sturnus vulgaris que llegarán, procedentes de toda Europa, a pasar el invierno.
Los desplazamientos de un charrán patinegro
La información que continúa llegando sobre el desplazamiento de ciertas especies, gracias a la observación de aves marcadas con anillas de lectura, sigue siendo de lo más interesante. En esta ocasión se trata del charrán patinegro Sterna sandvicensis una especie reproductora en l’Albufera desde 1993, que nidifica en el Racó de l’Olla (con más de 1.300 parejas) y que en invierno se presenta en números más reducidos (algo más de 200 aves).
Comienza la brotación del arroz
Tras casi dos semanas desde que se iniciara la inundación del marjal, la germinación y brotación de la semilla de arroz comienza a teñir de verde los arrozales de l’Albufera. Después de haber llevado a cabo el barrejat del grano, como se conoce localmente la labor agrícola de esparcir la semilla en los campos recién inundados, se hace descender el nivel del agua de las parcelas de cultivo, favoreciendo así un crecimiento más vigoroso de la planta del arroz. En apenas quince días la planta comenzará a tomar porte y a lo largo del próximo mes la superficie de cultivo quedará cubierta por una extensa alfombra verde.
Llegada destacada de fumarel aliblanco
Con el avance de la primavera continúan registrándose las especies más esperadas de la temporada. En esta ocasión se trata del fumarel aliblanco Chlidonias leucopterus, con una primera observación de un mínimo de siete aves adultas observadas en l’Alter de Sollana, junto con más de un centenar de fumarel cariblanco Chlidonias hybrida y apenas tres fumareles comunes Chlidonias niger.