2008 10 Junio

Las aves nidificantes tratan de superar el episodio de lluvias

Tras un mes de mayo de lluvias persistentes, junio ha comenzado registrando precipitaciones elevadas. Las aves son particularmente vulnerables a estas situaciones adversas durante la temporada reproductora, de manera que, sin necesidad de que se produzcan granizadas, la lluvia puede afectar negativamente a muchas especies que construyen sus nidos en lugares expuestos. Las aves acuáticas son especialmente sensibles a este efecto, particularmente aquellas especies que nidifican en el suelo, al descubierto y en las proximidades del agua, como las limícolas, las gaviotas y los charranes, que colocan sus puestas en el suelo, en nidos muy poco elaborados y en lugares anegadizos. Durante las tormentas, estas aves soportan pasivamente la caída de la lluvia, tratando de impedir que la humedad alcance la puesta o los pollos y garantizar así su pervivencia.

Durante este último episodio de lluvias se han registrado hasta 30 l/m2 en l’Albufera de Valencia ocasionando que, en extensas zonas del marjal, los niveles de inundación de los arrozales hayan subido rápidamente, sumergiendo un elevado número de nidos cigüeñuela común Himantopus himantopus. Algunas de estas aves darán por terminada la época de cría ante esta situación desfavorable, sin embargo, muchas otras tratarán de compensar las pérdidas con puestas de reposición, sobre todo teniendo en cuenta que aún está por llegar un largo y cálido Verano…