Ave de la semana: la pardela balear Puffinus mauretanicus
Los meses otoñales e invernales son uno de los mejores momentos del año para poder pasear y observar aves por el extenso cordón dunar de la Devesa de l’Albufera y por las zonas litorales todavía bien conservadas de los marenys de Sueca y el Dosel de Cullera. La menor afluencia de personas, las temperaturas más agradables para poder andar largo rato y la posibilidad de observar ciertas especies de aves hace, de esta, una visita altamente recomendadas por estas fechas. La única precaución que debes tener en la visita a estos lugares, si accedes en vehículo, es la de no dejar objetos de valor en el interior.
No deja de resultar sorprendente que, en un breve paseo por las dunas del litoral de l’Albufera, puedas tropezarte con un divagante venido de zonas tan alejadas como son las regiones centrales de Asia. Si el pasado 26 de noviembre se registró una primera cita anual de este escaso divagante en el Dosel de Cullera, el 2 de diciembre pudieron ser observadas otras dos aves en dunas de la Devesa de l’Albufera próximas a La Malladeta, una localidad en la que esta misma especie fue también observada en el invierno de 2005/06.
Desde hace unas semanas que se han dado por iniciados los trabajos de fangueo en los arrozales del marjal de l’Albufera. La roturación de los campos coincidiendo con la inundación invernal representa una de las labores agrícolas propias de este cultivo y que ofrece una gran cantidad de alimento para las aves (Ver más información). Las primeras zonas en ser fangueadas se localizan en las partidas de al norte del municipio de Sollana (La Foia, El Barranquet, l’Alter, Rabassa) y también al sur (Les Sis-centes, La Partida Vella) y en Sueca, en zonas altas de La Llonga, Ribalmarg y Utxana, y es previsible que poco a poco vaya aumentando esta superficie.
Como viene sucediendo cada otoño desde 2003, la mañana del 21 de noviembre pudo ser observado un ejemplar de mosquitero bilistado Phylloscopus inornatus en la Reserva Natural del Racó de l’Olla.
Después de una primera semana de noviembre plenamente otoñal y en el que se registraron las primeras temperaturas por debajo de los 10º centígrados, con el paso de los días se ha implantado una marcada estabilidad atmosférica que ha dado lugar a un aumento de las temperaturas y a una ausencia total de precipitaciones que se está prolongando ya durante más de un mes. Tradicionalmente, estas situaciones de buen tiempo y calmas en el mes de noviembre suelen coincidir con la llegada de Sant Martí, que se celebra el día 11, dando lugar a lo que se conoce como el estiuet de Sant Martí. Este año este periodo de buen tiempo parece estar prolongándose más de lo habitual y con él, parecen alargarse también muchos de los procesos biológicos habituales en la naturaleza y que suelen verse favorecidos con el aumento de las temperaturas.
Desde los primeros días del mes de noviembre se han venido repitiendo las observaciones de grulla común Grus grus en l’Albufera. Se trata de un migrante escaso en esta zona, que se presenta durante los diferentes pasos y que sólo en contadas ocasiones se ha presentado durante el invierno.