2009 14 Noviembre

Arribada otoñal sin precedentes de grulla común en l’Albufera

Desde los primeros días del mes de noviembre se han venido repitiendo las observaciones de grulla común Grus grus en l’Albufera. Se trata de un migrante escaso en esta zona, que se presenta durante los diferentes pasos y que sólo en contadas ocasiones se ha presentado durante el invierno.

En 2009, las observaciones otoñales de esta especie parecen haberse visto incrementadas por la persistencia de los fuertes vientos de poniente que se registraron durante la primera semana de este mes.

Las principales rutas migratorias de la grulla común discurren por el interior peninsular y alejadas del litoral, de manera que los constantes vientos podrían haber desviado gran parte de las aves que están siendo observadas estos días. Con esta situación, las cifras alcanzadas de esta especie en los marjales de l’Albufera han ido incrementándose con el paso de los días, hasta alcanzar las 220 aves presentes desde el 12 de noviembre y casi 300 el 14, en las partidas de Sueca y Silla. Estas cifras constituyen máximos registrados hasta la fecha en l’Albufera.

Las aves, mayoritariamente adultas, se dispersan por una extensa superficie del marjal de Sueca (partidas de El Cavall, Els Bassals o El Ràfol) y Silla, donde los niveles de inundación son muy bajos y que han quedado cubierta por la vegetación, formada mayoritariamente por el arroz rebrotado y por plantas adventicias que se han desarrollado durante estos dos últimos meses. Las aves permanecen en grupos laxos y dispersas, alimentándose constantemente en los campos parcialmente anegados.

Tras más de una semana de presencia ininterrumpida, es previsible que estas aves continúen con nosotros mientas las condiciones de tranquilidad lo permitan. Está por ver cómo responderán al primer día de tirada en los vedats (el próximo 21 de noviembre), donde en la actualidad se concentran todas las aves. La escasa superficie de reserva de caza existente en las zonas de marjal de l’Albufera, libre por tanto de las molestias ocasionadas por la actividad cinegética, puede condicionar que estas aves puedan permanecer mucho más tiempo con nosotros y quién sabe si a lo largo de todo el invierno.