Verano
La época de cría se encamina hacia sus últimos días y el inicio del paso postnupcial parece ya evidenciarse con el registro de migrantes tempranos como la cerceta común, el andarríos bastardo, el archibebe fino, el carricerín común o una muy temprana buscarla pintoja. La mayoría de grupos de aves han completado su ciclo de nidificación, con más o menos éxito, y es frecuente observar, en buena parte de los ambientes de l’Albufera, aves juveniles que, en solitario o acompañadas de sus progenitores, se esfuerzan en encontrar alimento. Un más que complicado periodo para las aves que tratan de sacar adelante a su prole, en un ambiente excesivamente antropizado, donde los hábitats de reproducción de muchas especies (limícolas fundamentalmente) resultan muy escasos y atenazados, en todo momento, por innumerables amenazas (tránsito de vehículos, maquinaria o personas, afección por predadores, pisoteo,…) que, en la mayoría de los casos, acaban malogrando las puestas. Especies como la canastera común, el charrancito común, el chorlitejo patinegro, el chorlitejo chico o la cigüeñuela común son algunas de las que, a duras penas, logran superar con éxito esta etapa.
