Finales de agosto principios de septiembre…
Estas semanas suelen, además, caracterizarse por el inicio de la inestabilización atmosférica. Tras el largo verano, las primeras irrupciones de aire frío y la entrada de borrascas atlánticas por nuestras latitudes suelen favorecer fenómenos de precipitaciones intensas y temporales del este que, sin duda, condicionarán las posibilidades para observar aves; es un periodo de cambios constantes que suele traer observaciones muy interesantes y esperadas cada año. El arrozal será otro de los ambientes que en un breve espacio de tiempo cambiará completamente de aspecto. En unos días empezarán a ser cosechados los primeros campos de arroz, un trabajo que se prolongará a lo largo del mes de septiembre y parte de octubre, y que vendrá seguido de la inundación progresiva del marjal con la llegada del otoño.
De cualquier forma, septiembre se muestra como uno de los meses más emocionantes para la observación de aves. A los continuos cambios del tiempo se le une la elevada posibilidad de dar con aves raras y escasas o de migrantes que, en su recorrido hacia latitudes localizadas más al sur, pasarán sobre nosotros. Un periodo en el que vale la pena mantener la atención y del que poder disfrutar de la suerte de ser testigos de un fenómeno tan extraordinario como es la migración de las aves.
