La muda de las plumas de los patos
Las aves realizan complejas estrategias de muda de sus plumas y los patos, en particular, desarrollan una estrategia y secuencia de muda denominada simultánea, llevada a cabo una vez al año, iniciada a principios del verano y finalizada en el otoño o, incluso, el invierno. Cuando las hembras inician la incubación de sus puestas, las parejas se separan y los machos inician, poco después, una muda corporal, de las plumas de contorno, adquiriendo su plumaje de eclipse, de color más críptico que el plumaje exhibido hasta entonces. Este nuevo plumaje está sucedido por la caída simultánea de las plumas de vuelo que son reemplazadas al unísono durante el verano, privando del vuelo a los patos durante 30 ó 40 días, hasta que las plumas de las alas completan su crecimiento. Este fenómeno, conocido como “mancada”, pasa muy desapercibido, al comportarse estos patos de forma muy reservada. Gracias al aporte de Sarzo, conocemos que estos patos sin plumas en las alas recibían en nombre de crancs en l’Albufera.
Una vez crecidas las nuevas alas, los machos reemplazan las plumas de contorno del plumaje de eclipse para adquirir el llamativo plumaje nupcial durante el otoño. Las hembras desarrollan esta misma estrategia de muda unas semanas más tarde que los machos, cuando los pollos completan su crecimiento y se independizan de ellas.
La falta de recursos alimenticios de algunos humedales impide a los patos llevar a cabo esta muda, lo que les obliga a desarrollar migraciones de muda durante el verano, con destino a los humedales mejor provistos de comida. Tras completar la muda, las aves adultas con sus nuevos plumajes se dirigen hacia las localidades de invernada, donde se mezclarán con las aves jóvenes y, todas ellas, no mudarán sus flamantes plumas de vuelo hasta el verano siguiente.
