16.400 pardelas baleares desde el cabo de Cullera
Las costas del E y NE de la península Ibérica parecen ser una de las principales localidades de presencia para esta especie durante el periodo prenupcial. En otoño e invierno, antes de ser ocupados los lugares de cría, esta pardela parece mostrar un carácter más gregario y gran parte de la población se concentra en estas zonas del litoral Mediterráneo, después de haber pasado los meses estivales en aguas del Atlántico donde la disponibilidad alimenticia es más elevada. Este comportamiento gregario, durante ciertas épocas del año, hacen que esta especie sea especialmente vulnerable frente a posibles vertidos de hidrocarburos en el mar que podrían, puntualmente, causar un elevado número de muertes.
La cifra registrada esta pasada jornada en el cabo de Cullera podría suponer el grueso de la población mundial de esta especie. Las excelentes condiciones de observación, con viento flojo, nublado y el mar apenas rizado, facilitó el conteo de las aves que fueron pasando, de manera casi ininterrumpida, durante poco más de dos horas, en dirección norte y a distancias variables de la costa.
