Ave de la semana: el colirrojo tizón Phoenicurus ochruros
Estas aves son fácilmente reconocibles por el color rojizo de la cola y por el llamativo plumaje que presentan los machos. Las hembras y ejemplares jóvenes muestran diseños más apagados que pueden llegar a resultar difíciles de separar de especies semejantes como el colirrojo real Phoenicurus phoenicurus, un migrante en l’Albufera y que presenta unos hábitos mucho más resguardados y esquivos.
Durante el otoño e invierno, l’Albufera recibe un buen número de aves que proceden, en su mayoría, de los países de Europa central (Francia, Alemania y Suiza principalmente) y que se corresponderían con aves pertenecientes a la subespecie gibraltariensis, que ocupa gran parte del continente europeo, incluida la mitad norte de la Península Ibérica. Hasta el mes de marzo puede ser fácil dar con este insectívoro que podremos observar posado en lugares elevados, cornisas, estacas o vallados, moviendo de manera muy característica la cola, como si de un “tic” nervioso se tratara.
