2009 13 Octubre

El problema de la paja del arroz

Desde el pasado año, se ha hecho efectiva tanto en l’Albufera de Valencia como en el resto de zonas de producción de arroz en Europa, la restricción de quemar la paja después de ser recolectado el cereal. Esta medida, no libre de polémica, se aplica en cumplimiento de los compromisos que forman parte de la Medida Agroambiental del Cultivo sostenible del arroz en humedales y que posibilitan que los agricultores puedan verse beneficiados por una serie de ayudas económicas. Hasta hace sólo unos años, la paja del arroz que quedaba depositada en las parcelas cosechadas era eliminada mediante quemas controladas que generaba una gran cantidad de humo que generaba molestias en zonas habitadas.

Cumpliendo con esta medida, en 2007 se registró un grave problema por la pérdida de la calidad de las aguas en zonas de l’Albufera que parece estar repitiéndose esta misma temporada. Al quedar inundados los campos de arroz, en especial tras fuertes precipitaciones como las registradas estos dos últimos años, la descomposición de los rastrojos que quedan sumergidos deteriora la calidad de las aguas retenidas en los tancats. Esto ocasiona molestias por malos olores en las poblaciones del entorno y también mortandades importantes de peces y otra fauna acuática en las zonas de mayor profundidad donde el agua queda estancada.

Este problema podría estar afectando negativamente a la calidad ambiental de l’Albufera, por lo que parece necesario plantear medidas que posibiliten el tratamiento de los rastrojos del arroz una vez finalizada la recolección. En zonas de producción de arroz de los Estados Unidos, Francia e Italia, con una problemática muy similar, se han llevado a cabo diferentes prácticas para dar una alternativa a la quema. La que mayor éxito parece tener es la inundación de los campos y el fangueo inmediato de los mismos, facilitando así la mineralización con el suelo de los restos vegetales que son triturados en el momento de la siega. Esta práctica parece tener, además, un importante papel para el control ecológico de las plantas adventicias del arrozal y en una mejor aportación de Nitrógeno en el suelo. De ponerse en marcha medidas como esta, puede que resulte necesario garantizar unos caudales mínimos hacia l’Albufera que hagan posible una circulación continua de las aguas, incluyendo su salida hacia el mar. De esta forma, podría evitarse que las aguas quedasen estancadas y retenidas, tal y como sucede en la actualidad, en las zonas más profundas donde, a modo de ejemplo, fue tomada esta imagen.