2009 11 Septiembre

La primavera y la migración de las aves

Con la llegada de la primavera a la península Ibérica (a las 6:48h del 20 de marzo), se hace cada vez más evidente y marcada la llegada tanto de aves migradoras en paso, como de especies estivales. Son muchos los factores externos que condicionan la migración de las aves, siendo uno de los más significativos el aumento de la duración del día vinculado con la llegada de la primavera. Este incremento del fotoperiodo, es decir, de la relación entre el número de horas diurnas y nocturnas provoca una estimulación hormonal específica que actúa, tanto en el metabolismo como en los procesos de muda del plumaje de las aves, que condicionan los mecanismos neurofisiológicos responsables de la migración.

Asimismo, con la llegada de la primavera y el aumento de la actividad biológica, se incrementa la disponibilidad de alimento para un gran número de especies, que ven mejoradas las condiciones para su regreso ocupando así nuevamente sus lugares de cría. Se ha de tener en cuenta que los desplazamientos de las aves desde sus áreas de cría a las de invernada está motivada, en gran medida, por la escasez de alimento durante el invierno. La disminución de las temperaturas y el acortamiento del día, provoca la desaparición de insectos y pequeños invertebrados, así como una menor disponibilidad de semillas, frutos y plantas.