2009 19 Agosto

Tormenta de verano

No se trata de la película alemana dirigida por Marc Kreuzpaintner, ni tampoco de la novela de Juan García Hortelano. Sin duda, con el propio título “tormenta de verano” es como mejor podrían definirse estos tres últimos días en el entorno de l’Albufera. Desde el pasado domingo se ha hecho evidente una inestabilidad atmosférica que se ha traducido en la sucesión de lluvias muy irregulares y más o menos intensas (hasta 25 litros en Cullera), favorecidas por los vientos de componente marítima y en un cambio radical del tiempo que nos ha venido acompañando a lo largo de gran parte del verano. El acortamiento cada vez más evidente de la duración del día y este primer capítulo de inestabilización en el tiempo resultan señales claras de los cambios que acompañan a cada estación.

Este tipo de situaciones también señalan cambios en las conductas de muchas aves. Más de un migrante habrá tenido que ver alterado su viaje hacia el sur o bien habrá tenido que realizar una pausa momentánea en su desplazamiento, a la espera de una mejoría en el tiempo. De todos modos, y a pesar de lo aparatosas que parecen estas perturbaciones, situaciones locales o de reducida escala geográfica como estas, suelen afectar en menor medida a las aves, ya de por sí adaptadas a situaciones atmosféricas adversas. De cualquier forma, una situación como la que estamos viviendo, en unas fechas tan concretas como estas, puede dar lugar a observaciones de aves ciertamente interesantes. Habrá que estar al tanto los próximos días para valorar, en qué medida, esta primera tormenta de verano “deja caer” algún que otro migrante inesperado.