Un sentido adiós a un pescador de l’Albufera
Una barca desocupada, bien armada de artes de pesca y derivando a favor del fuerte viento de Tramuntana a través del Lluent de l’Albufera resulta una observación inquietante.
Cuando nos presentaron hace unos años ya nos conocíamos de cruzar miradas en el Lago. Nuestros horarios eran por lo general opuestos y al salir en barca de madrugada para censar no era difícil cruzarse con él regresando de “matar peix”, como le gustaba decir. No era una persona de trato fácil pero seguramente le debió parecer gracioso conocer a un novicio del Lago cuyo único interés parecía ser el de limitarse observar y contar aves, sin cazar ni pescar nada. Cosa rara de persona, debió pensar. Seguramente por eso siempre tuvo palabras amables, aunque fueran del tipo “algun dia he de trossejar-te com a una anguila” que se podían interpretar como de sincero afecto. No en vano procuraba el cruce con su barca al verle y le dedicaba el más vehemente de los saludos, a los que respondía sin mover una pestaña, como si fuese invisible. Buena cosa entonces. Y seguramente ambos sonreíamos conforme las barcas se alejaban.
Conocía el arte de pesca a fitora, calar palangres, mornells, tirs..., y le gustaba hablar de toda una suerte de aperos, ya en desuso, que decía conocer bien. El problema es que siempre te hablaba con verdades a medias, como guardándose la información más valiosa, y las conversaciones finalizaban necesariamente en cuanto se le hacían demasiadas preguntas. Por eso esperaba que algún día nos sentáramos con el tiempo necesario para hablar de todo lo callado y ahora cuesta aceptar que ya no podrá ser.
La imagen digitalizada que acompaña este texto se corresponde con una fotografía suya regalada en el verano de 2002, orgulloso como estaba de salir victorioso de las regatas de vela latina de su modalidad. Será difícil olvidar su aspecto de veterano piloto de guerra japonés. Con él se ha marchado una enorme pizca de la cultura atesorada por los escasos pescadores de l’Albufera que todavía ejercen su actividad, herederos de una dura tradición ancestral a la que los tiempos modernos parecen ajenos.
Adéu amic!
