2009 07 Diciembre

Ave de la semana: la pardela balear Puffinus mauretanicus

Los meses comprendidos entre noviembre y febrero suelen ser los mejores para observar, en el litoral de l’Albufera, una de las aves marinas más amenazadas y escasas del planeta. La pardela balear Puffinus mauretanicus es un procelariforme endémico del Mediterráneo, que nidifica exclusivamente en el archipiélago Balear, con una población reproductora no superior a las 2.400 parejas. Por su distribución relicta y reducida población, la especie está asignada en la Categoría Mundial En Peligro Crítico según los criterios de la UICN e idénticamente en la categoría de En Peligro Crítico en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas (ver más información)

La pardela balear abandona las localidades de cría a partir de mayo y se desplaza, durante la primavera, a las costas atlánticas del noroeste peninsular (golfo de Vizcaya y Galicia), la Bretaña francesa y el sur del Reino Unido, donde permanecen hasta finales del verano. A partir de ese momento, gran parte de la población regresa hacia el Mediterráneo, concentrándose, antes de ocupar las colonias de cría (entre marzo y junio), mayoritariamente en el litoral este y noreste de la península Ibérica.

A partir de octubre, y especialmente al principio del invierno, se registran las mayores cifras anuales de esta especie en el frente litoral de l’Albufera, con concentraciones que en ocasiones pueden llegar a superar las 3.000 aves. Dado que se alimenta en aguas costeras de la plataforma continental, la observación desde tierra resulta bastante sencilla y por lo general suele ser observada formando grandes grupos o “balsas”, que en ocasiones pueden ser registradas muy cerca de la costa. Estas últimas semanas, se han empezado a observar los primeros grandes grupos de la temporada y es previsible que su número aumente hasta alcanzar los máximos en diciembre y enero, dependiendo siempre de la disponibilidad de recursos tróficos existentes en el litoral.