Un paseo por las dunas
Se trata de un hábitat que, a primera vista, puede parecer poco atractivo para las aves, sin embargo, conforme avanzamos, podremos ir observando una gran cantidad de especies rodeados de un paisaje realmente extraordinario. Lo mejor es moverse sin prisas, tratando de no salirse de los senderos existentes y evitando en todo caso pisar la vegetación que se desarrolla en las dunas. Se trata de un ecosistema muy frágil e inestable y por tanto sensible a los efectos del trasiego de personas.
A lo largo de este recorrido puede ser sencilla la observación de bisbita común, una de las especies más frecuentes en invierno en este hábitat, que nos saldrán volando y cantando al paso mientras avanzamos. Otras especies como el escribano palustre, la alondra común, el verderón común, el jilguero, la tarabilla común o el colirrojo tizón pueden observarse habitualmente en estos paseos, e incluso aves realmente escasas o difíciles de observar, como el bisbita de Richard Anthus richardi, un divagante siberiano que ha sido registrado en contadas ocasiones en este tipo de hábitats litorales de l'Albufera. Esta misma tarde han podido ser observados dos ejemplares de esta especie en dunas de la Devesa próximas a La Malladeta y La Punta.
Por otro lado, la proximidad con el litoral ofrece la tentadora opción de pasar un buen rato sentado frente al mar, a la espera de un bando de negrones, pardelas, alcatraces y otras muchas especies de aves marinas que frecuentemente son observadas por estas fechas. En estos casos, los días de poniente parecen ser los mejores momentos para dar con estas aves y en especial con los grupos de pardela balear, en ocasiones por encima de las 2.000 aves, y de alcatraz atlántico, con cifras mucho más modestas.

