2009 19 Octubre

Un recorrido muy recomendado para observar Passeriformes

El mes de octubre suele ser una época muy buena para observar Passeriformes, ya que a las especies migradoras que se encuentran en pleno paso postnupcial, se les une la llegada de un buen número de aves invernantes que nos acompañarán a lo largo de estos próximos meses.

Es un grupo de aves muy extenso que, por lo general, suelen ser difíciles de observar con calma y detenimiento. Al pequeño tamaño de la mayoría de estas aves, se le une la rapidez y secretismo con el que suelen moverse entre los arbustos y ramas de los árboles, en busca de pequeños insectos, bayas y semillas. En más de una ocasión, las salidas al campo en busca de estas aves se limitarán a la observación fugaz de sombras y siluetas que, de tanto en tanto, nos permitirán llegar a saber de qué especie se trata. La paciencia es sin duda una de las mejores herramientas para enfrentarse a la identificación de Passeriformes, poder identificar y reconocer los cantos que se escuchan y no tener prisa en avanzar apenas unos metros, sin dejar de observar la copa de los árboles, son pautas que pueden venir muy bien para ver estas aves.

Los recorridos peatonales que existen en la Reserva Natural del Racó de l’Olla son uno de los lugares más recomendados para observar Passeriformes en otoño en l’Albufera. La rica diversidad botánica, la existencia de pequeñas manchas de arbolado, con especies caducifolias como el olmo, el álamo blanco o los fresnos, dan un atractivo especial a este recorrido que puede ofrecernos muchas posibilidades. Mosquiteros, colirrojos, currucas, petirrojo, zorzales, reyezuelos, carriceros, carboneros, fringílidos y otras muchas especies pueden ser identificados a lo largo de estas sendas. Es también el enclave en el que un mayor número de veces se ha observado el mosquitero bilistado Phylloscopus inornatus, uno de los divagantes asiáticos más esperados en otoño, del que se han realizado hasta siete observaciones en los últimos diez años.

Un lugar excelente en el que pasar un rato, sin prisas, y procurando, eso sí, aprovechar las primeras horas de la mañana y las tardes (sólo los martes y jueves). La afluencia de visitantes los fines de semana puede limitar en gran medida la tranquilidad que se requiere para poder observar estas pequeñas aves.