Llegada de túrdidos invernantes
Tras la aparición de numerosas aves migratorias muertas en las playas y coincidente con el temporal de Levante que estos días azota el litoral mediterráneo ibérico, se ha podido apreciar una importante llegada de túrdidos, cuya presencia se hace ahora evidente en setos frondosos, caminos entre el arbolado, huertas y zonas ajardinadas. Los túrdidos forman una familia (Turdidae) que consta de varios grupos de aves, entre los que se encuentran ruiseñores, petirrojo, pechiazules, colirrojos, tarabillas, collalbas, mirlos y zorzales, entre otros. Se trata de especies eminentemente insectívoras que durante la época invernal añaden a su dieta elementos vegetales. En el bosque mediterráneo abundan los arbustos que producen frutos y bayas durante el otoño (lentisco, mirto, zarzamora, etc.), convirtiéndose en un hábitat idóneo para garantizar la supervivencia invernal de estas aves.
Algunos túrdidos, como el ruiseñor común (Luscinia megarhynchos), la tarabilla norteña (Saxicola rubetra) o la collalba gris (Oenanthe oenanthe), desarrollan migraciones otoñales de largo recorrido y sus cuarteles invernales se encuentran al sur del Sahara, pero la mayoría de estas especies se quedan en la cuenca del Mediterráneo. El estudio de la invernada de túrdidos en la Península Ibérica revela aspectos interesantes como la partición del territorio en función de sus áreas geográficas de origen, de forma que las poblaciones de la Europa Atlántica y el Báltico se localizan en el centro y oeste peninsular, mientras que las de Europa central, oriental y Rusia ocupan el este peninsular. Hasta la llegada de la primavera, especies como el petirrojo europeo (Erithacus rubecula) o el colirrojo tizón (Phoenicurus ochuros) estarán omnipresentes en el parque natural de l’Albufera. Es la época ideal para disfrutar de la observación de estas interesantes aves.
