Llegada otoñal del pato colorado
Se trata de una especie llamada localmente Sivert que es bien conocida desde antaño, aunque los indicios históricos apuntan a que el pato colorado colonizó Europa occidental a lo largo del siglo XIX, seguramente a partir de poblaciones migratorias procedentes de Asia central. L’Albufera de Valencia albergó durante muchos años a la principal población ibérica y durante la década de 1960 todavía se estimaba una población entre las 1.000 y 2.000 parejas reproductoras. Pero el deterioro medioambiental de l’Albufera y el uso de fitosanitarios agrícolas causó la extinción paulatina de este núcleo de población y ahora apenas crían aquí unas pocas decenas de parejas. En la actualidad, su pequeña área de ocupación en época de cría y su declive demográfico generalizado han motivado su inclusión en el Libro Rojo de las Aves de España (ver aquí) donde esta especie aparece calificada como Vulnerable.
Sin embargo, los recientes esfuerzos de conservación de los humedales y de las aves acuáticas desarrollados por los países europeos han causado una reciente recuperación de sus poblaciones en Europa y en Rusia occidental, por lo que todavía resulta un visitante invernal algo abundante en l’Albufera de Valencia. En los últimos años l’Albufera ha albergado una población invernante que alcanza los 5.000 ejemplares de promedio, convirtiéndose en una de las principales localidades de invernada en Europa, junto con el delta del Ebro. Esto justificó su elección como especie emblema del Parc Natural de l’Albufera durante muchos años. La especie permanecerá aquí hasta la desecación de los arrozales en febrero, cuando se verá forzada a buscar localidades alternativas para su invernada, antes de regresar a sus áreas de cría en abril.
El pato colorado es una especie cinegética poco apreciada por los cazadores locales, pero abatida con regularidad. Pese a la extinción de la población autóctona de esta especie, los cazadores todavía pueden matar en l’Albufera ejemplares nacidos en otros humedales. Sorprende que su caza se realice aquí sin límites de captura ni control oficial del número de aves abatidas. De momento el pato colorado todavía prospera en otros humedales, pero cuanto antes se recupere su población autóctona y se empiece a gestionar una caza sostenible, estaremos en posición de asegurar la supervivencia de esta curiosa especie que, un año más, acaba de regresar para pasar aquí buena parte del invierno.
