2009 03 Septiembre

Hace un año: primera observación de porrón acollarado

Hace justo un año, la mañana del 12 de diciembre de 2007, pudo ser observado en el vedat de Silla, un ejemplar de porrón acollarado Aythya collaris, una anátida buceadora que nidifica en el norte de Estados Unidos y Canadá y que pasa el invierno en el sur de América del Norte. El ejemplar observado era un macho juvenil, nacido ese mismo verano y que podrá haber llegado a Europa en otoño, después de atravesar el océano Atlántico y recorrer una distancia mínima de aproximadamente 6.400 kilómetros. La observación se encuentra pendiente de homologación por el Comité de Rarezas de la SEO y de ser aceptada supondrá el primer registro para l’Albufera.

El Porrón de collar se viene presentando todos los años en países atlánticos europeos, como Francia, el Reino Unido o Irlanda, donde este mismo otoño se ha registrado un grupo de 15 aves que representa, de lejos, el mayor grupo de porrón acollarado que haya atravesado el Atlántico hasta la fecha (BirdingWorld 21(10): 401). En la península Ibérica, donde el número de citas se ha incrementado los últimos años, la mayoría de las observaciones se concentran en el litoral cantábrico y atlántico, así como en las Islas Canarias y algunas localidades interiores de Castilla-León. En la fachada mediterránea apenas ha sido observado y sólo se conocen unas pocas citas en Mallorca (también en diciembre de 2007) y Girona (els aiguamolls de l’Empordà).

La aparición de esta especie en Europa puede asociarse con aves que se ven desviadas, de manera accidental, por los efectos de temporales y huracanes que puedan encontrarse a lo largo de sus desplazamientos migratorios, o bien con la llegada de aves buscando nuevos lugares de invernada, como parte de las estrategias de supervivencia de la mayoría de las especies. De hecho, en la fachada atlántica europea está considerado ya como una especie invernante en reducido número. Este mismo ejemplar pudo ser observado con posterioridad en la Reserva del Racó de l’Olla, donde permaneció junto con otros porrones hasta el 14 de enero de 2008, justo coincidiendo con el último día de Les Càbiles (práctica que supone nueve días consecutivos de caza) y sin tener la certeza de que esta ave pudiera haber sobrevivido a la temporada cinegética.