2020 06 Julio

La hora de las libélulas

 

Estos días, desde finales de junio, en los márgenes de acequias y canales, en el entorno de los ullals y otros puntos de agua, y en general por todo el marjal de L’Albufera, inundado para el cultivo del arroz, llama la atención la densísima presencia de libélulas volando por cientos, por miles, y aprovechando cualquier mancha de vegetación para aterrizar como pequeños helicópteros —paleópteros, las llaman— sobre las puntas de los tallos. Prácticamente una libélula por cada tallo. Unas, machos sexualmente maduros y hembras de edad avanzada, son de color rojo; el resto, la mayoría, de tonos ocres. Todas pertenecen a la misma especie, Sympetrum fonscolombii, uno de los odonatos más comunes a esta parte del litoral mediterráneo.

En L’Albufera, estas agregaciones masivas de la especie se producen cada año con la llegada del calor, sobre todo tras una primavera húmeda. A veces, su presencia en las dunas litorales llega a ser tan abundante que los veraneantes urbanitas del sol y playa se alarman y alertan a la prensa, que publica a su vez titulares inquietantes: «Los biólogos detectan una plaga de libélulas que invade las playas de Valencia», «La invasión de las libélulas»… Nada de plagas, sino todo lo contrario, ya que estas, inofensivas para las personas, son azote de moscas y mosquitos, depredadores muy activos capaces de mantener también a raya otros prolíficos insectos perjudiciales para el arroz. Millones de parotets, millones de presas. Y a la vez son captura recurrente de diversas especies de aves de L’Albufera, las cuales los convierten por estas fechas en un elemento sustancial de su dieta: aves en paso como abejarucos y alcotanes y otras de presencia permanente en el verano, como las pequeñas garzas —avetorillos y garcillas cangrejeras y bueyeras—, las pagazas y fumareles, las canasteras, los alcaudones, los cernícalos…

Migrantes y reproductoras

Esta libélula, de distribución fundamentalmente tropical, manifiesta hábitos migratorios que le permiten colonizar nuevos territorios y aprovechar las aguas temporales para reproducirse. Su rango y abundancia reproductores han ido aumentando en el Mediterráneo y hacia el norte de Europa en los últimos años, seguramente como reflejo de la subida progresiva de las temperaturas.

En general, las libélulas son insectos propios de medios anfibios, puesto que las larvas se desarrollan sumergidas durante semanas o meses en el agua dulce, y por lo tanto muy sensibles a la contaminación, la desecación y otras formas de alteración de cursos y caudales de agua. Su presencia suele ser indicativa de unas buenas condiciones ambientales, aunque no los es tanto en el caso de Sympetrum fonscolombii, especie menos exigente por lo que respecta a la calidad de las aguas y el hábitat. Eso sí, como el resto de odonatos, es poco tolerante a los tratamientos fitosanitarios abusivos, así que su proliferación en L’Albufera no deja de ser una grata noticia.

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Texto y fotos: V. L.

BIBLIOGRAFÍA SELECCIONADA
Corbet, 2004. Dragonflies: Behaviour and Ecology of Odonata