2019 30 Abril

La floración de la «hierba de los espíritus»

 

En uno de los paneles que jalonan el itinerario histórico de El Saler, entre el pueblo y la playa, leemos acerca de los usos tradicionales de las plantas de La Devesa. Entre ellas, se hace referencia al jaguarzo blanco, una de las seis especies ibéricas del género Halimium —Halimium halimifolium es su nombre científico—: «Destacan, entre otros, el uso de las ramas del rusco o galceran para la pesca de la sepia, el de las ramas del jaguarzo blanco o estepa d’arenal para proteger de los malos espíritus a alguien que caía enfermo o moría, el de las ramas del mirto y del lentisco para la confección de alfombras utilizadas para engalanar los suelos de las calles en las procesiones y fiestas, el de las cenizas de las sosas para producir jabón, la raíz del lirio amarillo o lliri groc para buscar y conservar el amor, y el de la madera de diferentes arbustos, sobre todo del espino negro, como combustible para los hornos» (Servicio Devesa-Albufera, Ajuntament de València).

Perteneciente a la familia de las cistáceas, las conocidas jaras, y conocido localmente como «herba dels esperits», precisamente por las propiedades trascendentes del humo de sus hojas y ramas al arder, el jaguarzo blanco destaca en los claros de las dunas de La Devesa. Lo distinguen sus hojas y tallos pálidos y pilosos y, sobre todo, en época de floración, entre mayo y junio, sus flores amarillas de cinco pétalos iguales a menudo punteados por unas características manchas moradas —como vemos en las fotos que nos envía Víctor París—.

En las próximas semanas, una excursión por La Devesa cuenta con el aliciente —uno más entre tantos— de poder admirar este arbusto propio de la maquia y la garriga mediterráneas.