2019 26 Abril

Una curruca del Atlas en L’Arbre del Gos, primera cita para L'Albufera (y España peninsular)

 

Pocas veces suceden encuentros como los que tuvo la suerte de disfrutar Joan Balfagón el pasado 13 de abril. La situación anticiclónica y la estabilidad atmosférica no hacían presagiar una de las observaciones más señaladas de los últimos años en L’Albufera: una curruca del Atlas. Después de haber recibido varias noticias sobre una notable entrada de paseriformes migrantes (especialmente de curruca carrasqueña Sylvia cantillans) en la costa esa misma mañana, decidió acercarse al frente litoral de la playa de L'Arbre del Gos, entre Pinedo y El Saler, una zona que, a pesar de la marcada afluencia de personas, suele estar muy animada cuando las condiciones de observación son favorables, especialmente con temporales de mar.

Así lo cuenta el propio Joan:

«Nada más llegar encontré varias especies de migrantes transaharianos, como alcaudón común Lanius senator, mosquitero musical Phylloscopus trochillus, mosquitero papialbo P. bonelli, ruiseñor común Luscinia megarhynchos, curruca zarcera Sylvia communis y especialmente curruca carrasqueña S. cantillans (unos 5-6 ejemplares observados simultáneamente). Sobre las 13 horas localicé una curruca que inmediatamente me llamó la atención. A pesar de que inicialmente la coloración de las partes inferiores parecía indicar que se trataba de una curruca carrasqueña más, el panel alar era claramente mucho más rojizo que los de las que había visto hasta ese momento.

Sin perder tiempo saqué la cámara y comencé a hacerle fotos con la esperanza de recoger más detalles que me pudieran pasar desapercibidos. Se mostraba bastante confiada y durante unos minutos de observación se mantuvo a una corta distancia (unos 5 metros). En todo ese rato pude observarla un par de veces más con prismáticos hasta que desapareció definitivamente sin que pudiera volver a localizarla. A pesar de quedarme con la duda de su identidad y aunque pensé incluso en aquel momento en la posibilidad de que pudiera tratarse de una Sylvia deserticola, las opciones me parecieron tan remotas que no traté de relocalizarla y continué mi camino buscando más aves. Cuando revisé las fotos, ya con más calma, me di cuenta de varios detalles que no pude percibir de una observación directa pausada. La curruca mostraba claramente un anillo ocular blanco, un rasgo que las currucas carrasqueñas no muestran. Con el pulso acelerado y buscando fotos de Sylvia deserticola pude comprobar que este rasgo y la mayoría de las características que había observado en el campo y que también se apreciaban en el resto de fotografías coincidían con esta especie africana. La coloración rojiza de la garganta con un ligero jaspeado, las partes superiores y el resto de rasgos, descartaba tanto a la curruca carrasqueña como a la curruca tomillera Sylvia conspicillata.

Siguiendo incrédulo, envié las fotos al grupo de Whatsapp de Birding Albufera donde la mayoría parecieron igual de estupefactos. Los rasgos y las evidencias parecían claras, pero ninguno acababa de creerse lo que claramente se veía, convencidos como estaban de que esto no podía pasar en L'Albufera».

 

Efectivamente las fotos de Joan Balfagón muestran sin duda una curruca del Atlas Sylvia deserticola, aparentemente un ejemplar un macho de segundo año (código Euring 5), una especie de la que apenas se han registrado observaciones en Europa continental (www.tarsiger.com recoge solo dos citas previas) y que resultaría la primera cita para España peninsular.

 

La curruca del Atlas Sylvia deserticola es un pequeño paseriforme de la Familia Sylviidae que se reproduce en una reducida región en el noroeste de África, ocupando la cordillera del Atlas, hasta los 1.600 msnm, entre Marruecos, Argelia y Túnez. Se trata de un migrante parcial. Una parte de la población se desplaza en invierno más al sur, hacia regiones de matorral semiárido que incluyen zonas semidesérticas hasta los bordes del desierto, incluyendo el este de Libia, Mauritania, Mali y Sáhara Occidental. Migrante parcial. La llegada de este divagante no deja de sorprender, aunque sin duda parece relacionada con la marcada llegada de curruca carrasqueña este mismo día, con máximos sin precedentes en los últimos años.

Por si fuera poco, la observación coincide además con una primera cita de la subespecie oriental de curruca carrasqueña Sylvia cantillans cantillans/albistriata obtenida esta misma mañana y también por el mismo observador. Sin duda una de esas mañanas de observación de aves que se recuerdan toda la vida.