Cuaderno de Campo | Julio 2013

Verano


14
Jul
2013

Tras el retraso en la inundación de los arrozales en varias semanas pareció evidenciarse, paralelamente, un retraso en el inicio de las reproducción de muchas aves acuáticas en L’Albufera. Transcurridas ya varias semanas desde el inicio del verano, el grueso de la población reproductora de somormujos, zampullines, charranes, gaviotas, limícolas, garzas, moritos, rálidos, anátidas y paseriformes parecen dar fin a un periodo muy sensible, en el que el mantenimiento de la inundación en los arrozales resulta clave para la supervivencia de la mayor parte de aves nidificantes.

Esta temporada, las cifras de reproductores parece ser similar a la de los últimos años, con algunos registros importantes como la cerceta pardilla (una pareja en el Racó de l’Olla), el ánade friso y le aguilucho lagunero occidental (segundo año consecutivo en el que se registra su nidificación), un posible nuevo máximo de morito y la tradicional presencia de una pareja de charranes no identificados (tipo Charrán elegante) que, por segundo año, han logrado sacar adelante un único pollo.

Tras el periodo de cría, se inicia el éxodo de las poblaciones europeas hacia el continente africano. Un movimiento que se ha hecho evidente ya con los primeros registros de limícolas (correlimos, andarríos, archibebes, aguja colinegra,…) y de especies migradoras como el carricerín común o el fumarel aliblanco. Un periodo del año que suele ser muy productivo en observaciones de aves pero que dependerá de la existencia de lugares óptimos para la observación de aves. Muchos de estos espacios suelen asociarse con arrozales que quedan baldíos o sin cultivar y que suelen concentrar un buen número de aves. Desde mediados de julio y durante los próximos meses tendremos por delante un nuevo paso postnupcial que, casi con total seguridad, nos traerá más de una sorpresa.

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