Cuaderno de Campo | Abril 2013

Llegada sin precedentes de algunos migrantes


30
Abr
2013

A lo largo de los últimos días y coincidiendo con la marcada inestabilidad atmosférica que viene afectando el Mediterráneo occidental, se ha registrado la llegada inusual de muchos migrantes que se han visto obligados a detener su viaje hacia el norte de Europa, a la espera de unas mejores condiciones para el vuelo. Esta situación, asociada con una depresión en el norte de África y un embolsamiento de aire frío en altura (una situación “típica” de gota fría), ha propiciado un marcado descenso de la temperatura y fuertes precipitaciones en la fachada más oriental de la península Ibérica.

Junto con la lluvia, miles de aves parecen haberse "dejado caer" afectadas por esta situación adversa, de manera que las cifras registradas de migrantes transaharianos como el papamoscas cerrojillo, el colirrojo real, la tarabilla norteña, la curruca zarcera, entre otros muchos, ha resultado muy destacadas y de otros migrante escasos, como la buscarla pintoja, el bisbita gorgirrojo (hasta seis aves observadas simultáneamente) o el mosquitero silbador, se han llegado a registrar cifras sin precedentes, con la observación de decenas de ejemplares en zonas arboladas y de huerta del entorno de l'Albufera. Además de los los paseriformes ha destacado también la llegada de limícolas, y de manera muy señalada la de aguja colipinta, con cifras de más de 75 aves que hacen de esta la mayor irrupción registrada durante la primavera y una de las más importantes de los últimos años en l'Albufera.

Situaciones como estas son excelentes oportunidades para poder comprobar lo duro que puede resultar, para ciertas especies de aves, tener que realizar un viaje entre los lugares de invernada y de reproducción y también para reflexionar sobre la importancia que tiene la conservación de los hábitats que sirven de abrigo para las aves que se ven forzadas a realizar una parada imprevista en su largo desplazamiento migratorio.

El viento de poniente y la migración de rapaces


07
Abr
2013

Con la llegada de la primavera comienza uno de los procesos naturales más llamativos y esperados del año. En estos meses, una gran cantidad de aves se desplazarán desde los lugares de invernada hasta los de cría, en un viaje que puede implicar recorrer miles de kilómetros de distancia en apenas unos días. Estas últimas semanas, y coincidiendo con los constantes vientos de poniente, se esta haciendo evidente el paso migratorio de rapaces, especialmente por el frente litoral de la Devesa, donde el trasiego de migrantes parece concentrarse. Este tipo de condiciones meteorológicas, con vientos del oeste persistentes, suelen propiciar la observación de migrantes diurnos como las rapaces, que se ven arrastradas hacia el litoral y que van siguiendo la línea de costa en su desplazamiento hacia el norte. El número total de aves que puede llegar a pasar estos días resulta difícil de estimar, pero bastan unos minutos para poder ser testigos del vuelo silencioso de un gavilán entre las copas de los árboles o del desplazamiento, más lento y a mayor altura, de milanos, aguiluchos, cernícalos, abejeros y de otras especies.

Puede que una buena opción para poder observar el fenómeno de la migración sea buscar un sitio con buena visibilidad (el litoral de l’Albufera parece un lugar excelente), esperar tranquilamente y ver pasar el incesante flujo de golondrinas, aviones, lavanderas, vencejos,… y sorprenderse, cada cierto tiempo, con la observación de alguna de las muchas rapaces que estos días pasan por encima de nuestras cabezas.