Cuaderno de Campo | Marzo 2013

Un Archibebe común con prisas


26
Mar
2013

Durante las primeras semanas de marzo, coincidiendo con el comienzo de la migración prenupcial, hubo una entrada bastante patente de limícolas en la Reserva Natural del Tancat de Milia (Sollana), principalmente de Archibebe común (Tringa totanus), de los que hubo concentraciones de alrededor de 40 aves. El día 12, se observó un ave que portaba una anilla de lectura a distancia [H77], así como una serie de anillas de colores, en las que en una de ellas el ave portaba un transponder para poder analizar los diferentes comportamientos entre machos y hembras durante el periodo reproductor. El ave marcada no se observó en los siguientes días, pero volvió a localizarse en el mismo lugar el día 15, tres días después de la primera observación.

El control del ave fue tramitado obteniéndose respuesta de inmediato. El ejemplar fue marcado como pollo en el nido en el norte de Holanda, concretamente en Westerland (Wieringen), cerca de Dinamarca, el 21 de mayo de 2004, por lo que el ave ya cuenta con casi diez años de vida. No obstante, lo más curioso de esta historia es que el ave fue observada por última vez en la Reserva Natural del Tancat de Milia el día 15 de marzo sobre las 12:00 y el día 17 del mismo mes, también sobre las 12:00 ya fue observado en su lugar de nacimiento, en el norte de Holanda. Esto implica que en apenas 48 horas, el ave había recorrido una distancia en línea recta de 1.650 km, aunque seguramente esta distancia esté más próxima a los 2.000 km ya que lo más probable es que el ave migrara siguiendo la línea de costa. Esto supone un recorrido aproximado de 1.000 km diarios hasta llegar a su zona de cría, e incluso, podría aventurarse que este recorrido pudiera haberlo hecho sin paradas intermedias, ya que de haber hecho descansos durante su migración desde l’Albufera hasta Holanda, no parece factible que llegara en apenas 48 horas.

Tal ha sido la expectación que ha creado este evento, que en una radio dedicada exclusivamente al medio ambiente existente en Holanda, ha sido la noticia que ha abierto el programa. Parece increíble la capacidad de algunas aves para realizar proezas como estas. La naturaleza nunca deja de sorprendernos.

Texto remitido por: Toni Alcocer, Pepe Greño y Wim Tijsen

De flamencos, moritos y garcetas grandes


04
Mar
2013

A lo largo de las últimas semanas estamos siendo testigos de varios hechos sin precedentes para l’Albufera que han llamado la atención, no sólo a los observadores de aves, sino también de los habitantes de los municipios del entorno de este humedal y de los agricultores, los fotógrafos y de muchos de los visitantes que, a diario, discurren por este espacio. Desde mediados de enero, las cifras de especies como morito común (Plegadis falcinellus), garceta grande (Egretta alba) y de flamenco común (Phoenicopterus roseus) han ido aumentando hasta registrarse máximos históricos que incluyen más de 1.000 moritos y casi 2.000 ejemplares de flamencos. Unas cifras que cuestan de imaginar para un humedal tan antropizado como l’Albufera y que sin duda demuestran el increíble potencial que tienen este tipo de ecosistemas cuando las medidas de gestión que se desarrollan en ella favorecen las condiciones del hábitat para las aves. En este caso, es la inundación invernal del extenso marjal que rodea l’Albufera, lo que sin duda ha condicionado la presencia de este elevado número de aves cuyas poblaciones parecen aumentar también en Europa. Una medida que resulta clave y esencial para el mantenimiento de una importante comunidad de aves acuáticas y muy especialmente tras finalizar la temporada cinegética.

En la actualidad, las únicas zonas que permanecen inundadas se localizan exclusivamente en las zonas más deprimidas de Catarroja, donde es previsible que la inundación se prolongue por unos días. Después llegará un periodo delicado para l’Albufera ya que, hasta finales del mes de abril, no volverá a ser inundada la extensa superficie de arrozal que rodea a la laguna. Los arrozales inundados ofrecen una gran cantidad de alimento para las aves, y en especial después de varios meses de inundación que han propiciado el desarrollo de una gran cantidad de invertebrados acuáticos.