Cuaderno de Campo | Enero 2011

Finaliza una nueva temporada cinegética infame de aves acuáticas


31
Ene
2011

Con la llegada de febrero, y a falta de un único fin de semana, finaliza la temporada de caza de aves acuáticas en el Parc Natural de l’Albufera. Para quienes nos interesamos por la conservación de las aves, acaba una de las épocas más amargas del año. No tanto por el hecho de que la caza sea perjudicial para la conservación, que no lo es, sino por la manera en que, un año tras otro, se desarrolla esta práctica en l’Albufera de Valencia.

Como de costumbre, las áreas de reserva han sido vulneradas por cazadores furtivos, algunas de ellas, como las de l’Alcatí, han llegado a tener incluso puestos de caza construidos de forma ilegal. Los disparos dirigidos hacia especies protegidas, como marca “la tradición”, sigue siendo habitual y el hallazgo de ejemplares de rapaces, garzas, flamencos y limícolas, abatidos por disparos, se ha venido repitiendo a lo largo de los últimos meses. La frecuencia de aves mostrando fracturas en picos y patas, así como alas descolgadas, en los bandos de cigüeñuelas, chorlitos y agujas colinegras, han dado testimonio de estos lamentables actos.

No deja de sorprender que, pese a las mermadas poblaciones de patos invernantes en l’Albufera, donde sólo el collverd (ánade azulón) parece mantener sus efectivos frente al resto de especies que se encuentran en franca regresión local, todavía no se hayan tomado medidas para establecer un control y unos cupos sobre las piezas abatidas, y para estudiar cuáles pueden ser las causas de este declive.

Los medios de comunicación han dado cuenta del descontento de los cazadores por el bajo rendimiento de las tiradas, acusando a los ecologistas de ahuyentar a las aves con toda suerte de mecanismos fantásticos. Pero nadie parece preocupado en hacer notar que se deben tomar medidas serias para detener el actual declive de nuestra población invernante de patos. Cualquier aprovechamiento de un recurso natural debe estar regido por un control de su rendimiento y por la aplicación de medidas que posibiliten un aprovechamiento sostenible de estas poblaciones de aves.

Cerrada la veda, los cazadores no volverán a hacer sentir sus protestas hasta la redacción de la próxima orden de veda. Entonces, contarán las jornadas y protestarán para exigir el mayor número de días hábiles y en las condiciones más ventajosas posibles para incrementar las capturas (caza nocturna, múltiples días hábiles consecutivos, etc.). Mientras tanto, las aves deberán haber encontrado una localidad en la que nidificar con éxito durante la primavera, tras lo cual se buscarán una localidad de invernada en buenas condiciones para su alimentación a partir del otoño. Hasta ese momento serán esperadas ansiosamente con los brazos cruzados y recibidas a tiros una temporada más.

Las Zannichellias de l’Albufera


22
Ene
2011

Se trata de un grupo de plantas acuáticas monocotiledóneas que, por lo general, resultan poco conocidas. Dentro de la Familia Zannichelliaceae, encontramos los Géneros Althenia y Zannichellia, este último es el más extenso y cuenta con referencias de su presencia en l’Albufera de tres especies, Zannichellia peltata, Z. palustris y Z.pedunculata.

El hecho de pasar todo su ciclo vital sumergidas en el agua, hace de estas plantas unas grandes desconocidas para la mayoría de personas. Son plantas acuáticas, vivaces, con flores poco vistosas que se desarrollan sobre el fondo, donde sus largos rizomas crecen rápidamente. Si bien forman parte de la vegetación de ullals, acequias y cursos de agua bastante limpios, también pueden encontrarse en arrozales inundados donde, en determinadas épocas del año y según las condiciones ambientales que posibilitan las continuas labores agrícolas, se llega a permitir su desarrollo. Su nombre vulgar, pasto acuático, indica su abundancia puntual, éxito debido a que sus raíces o rizomas crecen rápidamente. Su beneficio directo sobre el medio es el de oxigenar el agua y fijar los sedimentos y los nutrientes disueltos en esta, al mismo tiempo que sirve de comida y refugio para una nutrida fauna acuáticas, principalmente como vivero de alevines, anfibios, etc.

Una de las características de la Zannichellia en un humedal como l’Albufera, es su adaptación a la temporalidad en la inundación de los arrozales, floreciendo en una época del año, como es el invierno, algo diferente a la que presenta en otros humedales peninsulares y también por la bondad de este clima mediterráneo. En las condiciones actuales se trata de un grupo de plantas poco abundantes, cuya principal amenaza viene dada por la modificación o alteración de su hábitat y la calidad de las aguas. De esta manera, la gestión que se lleva a cabo periódicamente en los arrozales, en lo que a periodos de inundación invernal, empleo de herbicidas para el control de plantas o inicio de los trabajos de fangueo se refiere, pueden resultar claves para mejorar el estado de conservación de estas plantas, algunas de las cuales, como la Zannichellia contorta está incluida en el Catalogo Valenciano de Especies de Flora Amenazadas.

Texto remitido por: Evarist Gómez

Un invierno más, una gran parte del marjal de l’Albufera en seco


12
Ene
2011

Parece que, con el paso de los años, la práctica de fanguear los arrozales en fechas tan adelantadas como los meses de noviembre y diciembre se este convirtiendo en una rutina común entre parte de los arroceros de l’Albufera. Esta situación podría tener, a corto y medio plazo, unas consecuencias negativas para el sostenimiento del sistema agroambiental de l’Albufera, sin duda un elemento clave en el mantenimiento de una importante comunidad de aves acuáticas invernantes y que juega un papel decisivo en la supervivencia de un gran número de especies de fauna y flora acuática (Ranunculus sp, Zannichellia sp., Chara sp. entre otras muchas).

Los últimos inviernos, una extensa superficie del marjal de l’Albufera en la que se cultiva arroz (algo más de 7.000 hectáreas este año) son fangueadas aceleradamente en apenas unas semanas y sin que en ellas se haya superado un mes de inundación invernal. Una vez fangueados los campos se facilita el drenaje de los mismos y en apenas unos días quedan ya en seco, un drenaje que se prolongara hasta le primera semana del mes de mayo. La Unión Europea establece, dentro de las ayudas agroambientales de la PAC, la posibilidad de acogerse a dos modalidades, una que exige entre otras medidas, la inundación invernal en un plazo de tres meses y medio, y otra que, no exigiendo la inundación invernal, establece la necesidad de mantener los rastrojos en el campo, al menos, hasta el primer día de febrero.

Ante esta situación, las cifras máximas que se han empezado a registrar de grupos de aves como las gaviotas (reidora y sombrías principalmente) son muy inferiores a las registradas otros años, con valores que apenas se acercan a las 8.000 aves (la mayoría gaviota reidora), cuando lo habitual en estas mismas fechas es superar incluso las 30.000 ejemplares. Esta situación se hace incluso más evidente con gaviotas de gran tamaño como la sombría o la patiamarilla, especies que suelen llegar a sumar más de 2.000 ejemplares y que apenas alcanzan unos pocos centenares en estas fechas. Algo similar parece estar sucediendo con las garzas y anátidas, especies de las que parecen registrarse cifras inferiores a las de otros años. Otras especies como la avefría europea o el chorlito dorado europeo parecen beneficiarse de estos trabajos adelantados y sus cifras han aumentado los últimos años.

Las razones que justifican este adelanto y posterior drenaje de los arrozales parecen asociarse con la reducción de los caudales superficiales derivados hacia l’Albufera desde la cuenca del río Xúquer y con la intención de reducir el problema derivado de la descomposición de la paja del arroz, situación que, por otro lado, afecta especialmente a las zonas de arrozal de mayor profundidad y que permanecen inundadas hasta bien entrado el mes de enero. Confiemos en que esta situación de excepcionalidad sea sólo eso, una excepción, y que la próxima invernada, el paisaje agrícola del entorno de l’Albufera mantenga los valores naturales y paisajísticos que le han valido para ser considerada como una de las zonas húmedas más importantes de la península Ibérica.