Cuaderno de Campo | Diciembre 2010

Resumen ornitológico: año 2010


31
Dic
2010

El mes de enero se inició con la sucesión de una serie de frentes polares que dieron lugar a intensas nevadas en gran parte de la península Ibérica y a un marcado descenso de temperaturas que, sin duda, propició el primer registro de alondra ricotí para l’Albufera y la presencia de una ganga ortega recogida en dunas de La Devesa. Hasta tres citas de colimbo grande tuvieron lugar también por estas fechas y un mínimo de seis bisbitas de Richard pudieron ser vistos en varias localidades. A mediados de mes, justo después de uno de los temporales de poniente más fuerte de los últimos 20 años, una barnacla canadiense es observada por un breve instante de tiempo sobrevolando l’Alcatí.

Febrero transcurrió con temperaturas normales y una situación mucho más estable que el mes anterior, que dio lugar a la primera cita de zampullín cuellirrojo para l’Albufera a la que se unió, además, una de las pocas citas de colimbo ártico realizada en los últimos años. Coincidiendo con los trabajos de fangueo en los arrozales, pudieron ser vistas una gaviota argéntea y una gaviota cáspica en el marjal y también dos citas aisladas de lavandera enlutada. Un solitario zorzal real es observado por unos días cerca de Sollana.

Marzo trajo un máximo histórico de morito común para l’Albufera, con más de 135 observadas a mediados de mes. Hasta cuatro porrones pardos fueron vistos en El Fang y tres híbridos diferentes entre garceta común y dimorfa fueron localizados en distintas zonas del marjal. El máximo de aguja colinegra de este año no supero las 2.125 aves y una pareja de cernícalos primilla despidió el mes anunciando el inicio del paso prenupcial de migrantes.

Abril dio una de las citas destacadas del año: un adulto de gaviota pipizcan, que pudo ser observada durante unos días en el vertedero de Quart, se dejó ver por unos instantes en el nuevo cauce del Turia. Durante todo el mes llegaron a registrarse las tres especies de polluelas (pintoja, bastarda y chica) en diferentes enclaves y dos archibebes finos fueron vistos brevemente en Milia. El mes se despidió con un grupo de cinco cercetas pardillas en el Racó de l’Olla y una última cita de bisbita de Richard en dunas del Dosel, una localidad en la que la especie había estado presente desde el invierno anterior.

La marcada inestabilidad de los primeros días de mayo trajo una vistosa lluvia de paseriformes migrantes que resulto lo más destacado de una tranquila primera quincena. A mediados de mes, un correlimos pectoral pudo ser visto por unos días y hasta tres fumareles aliblancos diferentes fueron vistos a lo largo de este periodo. Por quinto año consecutivo se repite la presencia de un charran no identificado que permanece en las colonias de cría localizadas en el Racó de l’Olla.

A lo largo de junio, el mismo charrán de pico amarillo observado el mes pasado permanece en la colonia de cría del Racó de l’Olla, localidad en la que llega a registrarse otro ejemplar diferente con similares características. Tras casi una década, se confirma la reproducción de al menos tres parejas de morito común en l’Albufera y una única pareja de cerceta pardilla (primer registro desde 2008) se reproduce en el Racó de l’Olla.

Un tranquilo mes de julio abre el inicio del paso postnupcial de limícolas, con la presencia de un falaropo picofino que estuvo presente durante casi todo el mes y un primer correlimos pectoral adulto que daría paso a uno de los mejores años para esta especie en l’Albufera. Un discreto tarro canelo es observado por unos instantes en el Racó de l’Olla y un avetoro común se deja ver en La Pipa, localidad en la que parece prolongar su estancia durante varios meses.

El paso postnupcial de limícolas en l’Albufera de 2010 resultó uno de los más destacados de los últimos años, tanto por las cifras registradas como por las muchas especies raras observadas en este periodo. Durante agosto se registraron cifras elevadas de correlimos de temminck, así como ejemplares adultos de correlimos culiblanco (segunda cita para l’Albufera) y correlimos falcinelo (tercer registro para l’Albufera). Los primeros días fue observado un reyezuelo listado en El Cabeçol y dos ejemplares de fumarel aliblanco se registraron al finalizar este mismo, coincidiendo con una marcada inestabilización en el tiempo.

Septiembre fue, sin duda, uno de los meses más emocionantes del año. Un temprano juvenil de correlimos pectoral daría paso a unas semanas en las que llegarían a registrarse hasta seis aves simultáneamente y hasta cinco citas diferentes. Un solitario chorlito carambolo pudo ser visto en Sollana y cifras elevadas de correlimos de temminck se registraron a lo largo de todo el mes (hasta 15 ejemplares juntos). La segunda quincena trajo también un carricerín cejudo en La Pipa y dos citas más de lavandera cetrina en La Ratlla, una localidad que se esta haciendo habitual para esta especie en el paso postnupcial. El paso de limícolas daría grandes sorpresas, con dos citas más de correlimos canelo, que coinciden con una marcada arribada de aves en la península Ibérica, y un adulto de correlimos acuminado que es observado durante casi una semana y que supondría la tercera cita para España y la segunda para l’Albufera.

Un tranquilo mes de octubre todavía trajo dos citas más de correlimos pectoral y una de correlimos canelo para l’Albufera. El avetoro común siguió observándose en La Pipa y hasta cuatro porrones pardos pudieron ser vistos en El Fang. La segunda quincena de este mes trajo, además, una cita de curruca zarcerilla (la segunda cita reciente para l’Albufera) y un águila moteada que pudo ser vista por un instante en vuelo hacia el sur. El mes se despidió con la llegada temprana de varios bisbitas de Richard a las mismas localidades en las que se dejaron ver el pasado invierno.

Un grupo de seis correlimos de temminck y una tardía culebrera europea iniciaron un mes de Noviembre que estuvo marcado por unas temperaturas algo más bajas de lo habitual y por una sucesión de temporales asociados con fuertes vientos de poniente que complicó la observación de aves. Un macho de porrón bastardo fue registrado los últimos días en El Fang y el número de bisbita de Richard fue aumentándo hasta las seis aves en dunas de El Dosel y La Devesa.

El otoño se despidió con la sucesión de varias irrupciones de aire frío que dio lugar a una bajada de temperaturas desde la primera semana de diciembre. A pesar de las adversas condiciones climáticas que se dieron en buena parte del continente europeo, las cifras de aves invernantes no parecieron ser más altas de lo normal. Una fugaz lavandera cetrina pudo ser vista en La Llonga y un zorzal real fue observado por unos días en el Racó de l’Olla. Las cifras registradas de morito común (hasta 96 aves) resultaron ser las más elevadas para l’Albufera en invierno y varias citas más de avetoro común, lamentablemente uno de ellos abatido por disparos, pudieron registrarse a lo largo de todo este mes.

Publicado en

Tercera irrupción de frío


26
Dic
2010

Tras un final del otoño en el que se registraron cifras más bajas de lo habitual, asociadas con la llegada de varias masas de aire frío del norte de Europa (que dieron lugar a nevadas intensas y fuertes heladas en buena parte de la península Ibérica), el principio del invierno parece seguir mostrando esa misma tendencia. Una tercera irrupción de aire frío ha hecho bajar los termómetros a valores muy por debajo de los 0ºC y condiciones mucho más adversas parecen estar registrándose en buena parte de Europa.

En l’Albufera esta situación también se ha dejado notar y por tercera vez, algo muy poco inusual para el principio del invierno, se han podido observar gran parte de los arrozales cubiertos de una delgada capa de hielo. Esta misma mañana, en zonas del marjal de Sueca las temperaturas rozaban los -2ºC y las previsiones apuntan a que esta situación se repita por unos pocos días. Esta situación suele dar lugar a la llegada de un mayor número de invernantes.

Las condiciones extremas que se vienen registrando las últimas semanas en gran parte del continente europeo suelen venir asociada con la arribada de aves que se ven obligadas a desplazarse bruscamente, huyendo de esas condiciones adversas hacia lugares con un clima más benigno. Hasta el momento, y a pesar de la continuidad de estas esperadas irrupciones invernales, la presencia de invernantes no parece ser mucho mayor de lo habitual. Las cifras de algunas especies como la avefría europea Vanellus vanellus (una especie muy sensible a este tipo de situaciones adversas) podrían ser algo superiores y la llegada de paseriformes como el pinzón vulgar Fringilla coelebs o el mosquitero común Phylloscopus collybita parece ser algo mayor de lo normal y algunas especies más norteñas, como el zorzal real Turdus pilaris, se ha dejado ver por unos días. Habrá que seguir atentos en nuestras salidas al campo y a como van evolucionando los próximos días.

Cuando la defensa de la caza se queda sin argumentos


14
Dic
2010

La caza da aves acuáticas es una de las actividades humanas que mayores repercusiones tiene para la conservación de las aves de l’Albufera de Valencia. Se trata de una práctica profundamente arraigada en este territorio y cuenta con un gran número de adeptos. En el Parque Natural hay un total de 18 sociedades de cazadores que reúnen a más de 4.000 socios. Es pues un uso de fuerte implantación y que por ello debería ser objeto de una especial atención por parte de la administración.

Aunque existe un amplio espectro de especies cinegéticas que pueden ser objeto de caza, como viene siendo habitual, cada temporada debemos lamentar la muerte por disparos de ejemplares pertenecientes a otras especies. El abatimiento indiscriminado de especies protegidas por aficionados a la caza, puede ser el lado más oscuro de esta actividad y lo que mayor rechazo causa, al tratarse de actos completamente injustificados: resulta relativamente sencillo distinguir a las especies cinegéticas, como los ánades, de otras como las garzas o las rapaces.

Durante la presente temporada, como en otras muchas anteriores, ya han sido registrados varios ejemplares muertos de aguilucho lagunero, garza real, garceta común y garcilla bueyera, así como otras aves heridas por disparo, como gaviota sombría, chorlito dorado, halcón peregrino o cernícalo vulgar. Esta lista se ha visto ahora tristemente ampliada tras el hallazgo de un avetoro común Botaurus stellaris muerto por disparo en marjales de La Llonga (Sueca), una especie catalogada "En Peligro de Extinción" en España y de la que apenas se cuenta con unas pocas citas en l’Albufera. Todo un alarde de “buen hacer” y de “conducta responsable” de una práctica que, en ocasiones como esta, se queda sin argumentos para su defensa.

Lamentablemente, la caza sigue siendo una actividad que requiere una estrecha vigilancia. Con estos antecedentes, resulta complicado dar por buena la voluntad y el compromiso de los cazadores por cumplir con las normas vigentes y no aumentar el actual nivel de control administrativo. Puede que en el caso de l’Albufera este sea uno de los mayores problemas ya que apenas existen medios para garantizar una mínima vigilancia en momentos especialmente delicados como el periodo de Càbiles, las noches de luna llena o los horarios nocturnos. Está en manos de quienes practican esta afición conseguir que la sociedad pueda ver con buenos ojos el ejercicio de la caza, como una actividad que no resulte una amenaza para la conservación de las aves. Sin embargo, los hechos parecen confirmar que todavía son pocos los cazadores conscientes de la responsabilidad que conlleva el privilegio de salir de caza al marjal.