Cuaderno de Campo | Junio 2010

El Morito común vuelve a criar en l’Albufera después de 16 años


23
Jun
2010

Después de un periodo prenupcial con una destacada presencia de morito común Plegadis falcinellus en l’Albufera, con cifras casi sin precedentes de más de un centenar de ejemplares a lo largo del mes de marzo (ver más información), su observación regular durante la primavera parece haberse materializado con la reproducción de al menos una pareja en una de las colonias de garzas localizada en la laguna de l’Albufera. La comprobación de su cría se corresponde con la observación de una pareja, atendiendo a dos pollos completamente desarrollados, realizada durante el seguimiento de las colonias de aves reproductoras llevado a cabo desde la Oficina de Gestión Técnica del Parc Natural de l’Albufera y el Servicio Devesa-Albufera.

Hacía más de 15 años que el morito común o Picatort, como se le conoce localmente, no se reproducía en l’Albufera. El único dato de cría reciente se corresponde con la nidificación de dos parejas en 1993 y una en 1994, precisamente en dos temporadas en las que una extensa superficie de arrozales del tancat de Zacarés quedó baldía y sin cultivar para favorecer la regeneración de hábitat palustre.

El morito común desapareció como reproductor en España a mediados del siglo XX y su cría no se reanudó hasta el caso detectado en 1993 en l'Albufera de Valencia. En 1996 se establecieron núcleos de cría en Doñana y desde entonces la población reproductora en la península Ibérica ha ido aumentando progresivamente. En la actualidad nidifica en las marismas del Guadalquivir (Sevilla), el delta de l’Ebre (Tarragona) e irregularmente en los humedales del sur de Alicante (El Hondo y las salinas de Santa Pola), con una población total que supera las 500 parejas. Sin duda una buena noticia para una especie catalogada como Vulnerable en el “Libro Rojo de las Aves de España”.

Observación comunicada por: Carlos Oltra

La cerceta pardilla bajo mínimos


20
Jun
2010

Hace apenas unos días, pudo ser observada en la R.N. del Racó de l’Olla una cerceta pardilla hembra seguida de un único pollo recién eclosionado. Se trata del único registro de cría de esta temporada y el primero desde 2008, con lo que parece confirmarse el delicado estado en el que se encuentra la población reproductora de l'Albufera de esta especie mundialmente amenazada. A lo largo de la primavera se han ido repitiendo observaciones aisladas de esta anátida, la mayoría localizadas en el Racó de l’Olla, donde la especie viene reproduciéndose casi todos los años, aunque siempre en reducido número, desde 1994.

La cerceta pardilla Marmaronetta angustirostris o roseta, como se la conoce localmente en l’Albufera, es una de las anátidas más amenazadas de nuestro entorno, que requiere de unos humedales salobres bien conservados, con unas características ambientales muy especiales. Tal y como se recoge en el “Libro Rojo de las Aves de España” (editado por el Ministerio de Medio Ambiente y SEO/BirdLife, en 2004), las poblaciones ibéricas parecen formar parte de una misma población que se extiende por el Mediterráneo occidental (que incluiría unos 5.000 ejemplares) y comprende otros países del norte de África, como Marruecos, Túnez o Argelia, con los que las poblaciones andaluzas y valencianas parecen guardar una estrecha relación. Si bien su número parecía ser muy superior hasta la primera mitad del siglo XX, en la actualidad L’Albufera alberga un reducido número de aves de esta especie, con cifras bajas a lo largo del año que parecen aumentar conforme avanza el verano. A pesar de tratarse de una especie estrictamente protegida, algunos años se ha confirmado el abatimiento de algunas aves, generalmente con el inicio de la temporada de caza, hecho que representa un riesgo añadido para la supervivencia de la exigua población local.

La cada vez más precaria situación de los humedales españoles y norteafricanos, la gran fluctuación de los niveles de inundación de nuestros humedales y su deterioro ambiental, por causas naturales y artificiales, la interacción y competencias con otras especies dominantes y la caza, constituyen las principales amenazadas de esta especie que, desgraciadamente y a pesar de algunos esfuerzos de conservación, sigue enmarcada en la categoría de En Peligro Crítico.

Un mar repleto de charranes


13
Jun
2010

Después de las dos últimas temporadas de cría, en las que apenas se habían registrado grupos de gaviotas y charranes alimentándose en el litoral de l’Albufera, a lo largo de 2010 parece estar haciéndose evidente la presencia de grandes concentraciones de estas aves marinas. Estos grupos, que pueden llegar a reunir más de 500 ejemplares muy cerca de la costa, están resultando especialmente llamativos estos últimos días, y dan lugar a un continuo ir y venir de charranes cargados con peces con los que cebar a sus pollos. Charranes comunes, charranes patinegros, gaviotas picofinas, gaviotas reidoras, gaviotas cabecinegras y gaviotas de audouin, se reúnen en grandes bandos, aprovechando la presencia de bancos de boquerones y sardinas que se aproximan a la superficie del agua al ser empujados desde el fondo por otros peces depredadores de mayor tamaño, como el bonito o la jurela.

La franja litoral frente a l’Albufera de Valencia, desde la desembocadura del río Turia hasta el cabo de Cullera, representa un ambiente de alta productividad biológica y de importancia vital para la alimentación de muchas aves marinas. Las aguas cargadas de materia orgánica vertidas desde l’Albufera al mar, junto con los caudales de los ríos Turia y Júcar, constituyen la base sobre la que se establecen importantes comunidades de animales marinos y sustentan una numerosa flota pesquera de bajura en el golfo de Valencia. La ausencia de aves en el litoral registrada las últimas temporadas podría estar asociada con una notoria escasez de peces en el mar y con la dificultad de obtener alimento. Las razones que motivan esta situación no son fáciles de determinar, al existir varios factores implicados, como la temperatura del agua del mar, la salinidad, la calidad biológica del medio marino, etc. La naturaleza es muy cambiante y sólo mediante la observación, el registro de información detallada y el seguimiento a medio plazo, se podrá dar respuesta a este tipo de procesos.