Cuaderno de Campo | Diciembre 2009

Resumen ornitológico: Año 2009


30
Dic
2009

Un mes de enero algo más frío de lo habitual se desarrolló con la presencia del mismo porrón de collar del pasado invierno, y con una cita de avetoro a orillas de la laguna. Hasta dos híbridos de garceta dimorfa fueron observados en diferentes zonas y dos gaviotas canas se localizaron junto con miles de sombrías y reidoras en el marjal. Los últimos días de este mes, y cerca de Pinedo, pudo ser identificada una tórtola senegalesa, resultando la primera cita para l’Albufera.

Febrero es un mes excelente para la observación de gaviotas y en este año pudieron ser registrados hasta dos ejemplares de gaviota cáspica y un inmaduro de gaviota de delaware, que estuvo presente durante todo el mes. La sucesión de una serie de temporales del oeste en el Atlántico propició, además, la observación de varios ejemplares de gaviota tridáctica en el marjal. Hasta 3.000 agujas colinegras fueron censadas durante unas semanas, registrándose varios individuos de la subespecie islandica. Una temprana golondrina dáurica, a finales de mes, anunció el inicio del paso prenupcial de hirundínidos.

Los primeros días de marzo estuvieron marcados por un fuerte temporal del oeste que dejó un máximo de más de 150 grullas en paso hacia el norte y la observación de un solitario buitre leonado. Una gaviota argéntea pudo ser vista en el marjal y los mismos tres híbridos de garceta dimorfa fueron localizados durante todo el periodo, con varias citas de cernícalo primilla que se sucedieron en la Devesa y el marjal. Un primer carricerín cejudo fue observado en el ullal de Baldoví, después de una larga ausencia de citas en l’Albufera, y un adulto de cisne cantor pudo ser visto en La Pipa, siendo la primera cita desde 1960.

Abril transcurrió con bastante calma hasta mediados de mes, cuando la reiteración de vientos de poniente dispararon el paso de hirundínidos y rapaces. Dos bisbitas gorgirrojos pudieron ser vistas a lo largo de esos días y un máximo de seis correlimos de temminck y dos archibebes finos señalaron el inicio del paso prenupcial de muchos limícolas. Una polluela bastarda pudo ser observada en el barranco de Catarroja y una solitaria focha moruna fue vista en el Racó de l’Olla. El mes se despidió con el anillamiento de un carricerín cejudo en Baldoví.

El primer día de mayo fue anillado un tercer carricerín cejudo de la temporada, en una de las orillas de l’Albufera. Esta observación se continuó con apenas dos citas de cerceta pardilla en el Racó de l’Olla, localidad tradicional de presencia para esta especie, y varias observaciones de fumarel aliblanco. Durante casi una semana dos charranes no identificados con el pico naranja pudieron ser vistos atendiendo a un nido en una de las colonias de cría localidades en el Racó y un grupo de 8 bigotudos pudo ser visto en el interior de l’Albufera.

Hasta dos halcones de Eleonora fueron observados a lo largo de junio, periodo en el que también pudo ser observada una polluela bastarda cerca de Zacarés y en el que se sucedieron varias citas de críalo, una especie que parece estar haciéndose cada vez más frecuente en primavera. Durante unos días, pudo ser visto un andarríos del Terek en el Racó de l’Olla (sexta cita para l’Albufera) y se sucedieron las observaciones de un buen número de limícolas estivales. Por primera vez se registra la nidifciación del zorzal común en una liocalidad muy próxima a l’Albufera y se suceden las citas de aves reproductoras escasas como la curruca capirotada, el pájaro moscón o el triguero.

Julio dio varias citas de fumarel aliblanco a lo largo del mes y la presencia prolongada del que parece ser el mismo Tántalo africano de los últimos cuatro años. Hasta tres archibebes finos y un adulto de falaropo picofino fueron registrados, anunciando el inicio de un paso postnupcial de limícolas bastante débil. Hasta cinco fochas morunas fueron censadas en La Pipa y, a mediados de mes, un temprano carricerín común fue anillado en el ullal de Baldoví.

Un flojo paso de limícolas se prolongó durante un largo y cálido verano, con cifras bajas de las especies más habituales como el correlimos zarapitín, el chorlitejo grande o el andarríos bastardo. Durante todo agosto se registraron varios archibebes finos y diferentes correlimos de temminck, destacando las cifras alcanzadas por el andarríos grande, las mayores de los últimos años. Hasta 32 moritos pudieron ser vistos al atardecer a mediados de mes y dos fumareles aliblancos estuvieron presentes durante casi todo el mes.

Septiembre resultó un mes algo más movido, que se estrenó con la observación de lavandera cetrina en La Ratlla (hasta cuatro ejemplares observados a lo largo de ese mes), y un joven de falaropo picofino en el Racó de l’Olla. A mediados de mes, pudo realizarse una primera cita para l’Albufera de aguilucho papialbo y se sucedieron los registros de migrantes escasos como la gaviota cana o el correlimos de temminck (máximo de 7 aves). Septiembre dio además un buen número de observaciones de águila pescadora y pagaza piquirroja y la cifras más elevadas hasta la fecha para l’Albufera de espátula (hasta 41 aves) y de paloma torcaz (máximo de 1.200 aves).

A pesar de las fuertes lluvias de finales de septiembre, este otoño y en particular el mes de octubre, resultaron ser uno de los más secos de los últimos años. Un guión de codornices pudo ser observado brevemente, al amanecer, cerca del Pujol Vell y una polluela bastarda (la tercera observada este año) estuvo presente en Baldoví. La última observación de Tántalo africano se registró a mediados de mes y el fuerte viento de poniente favoreció la presencia de varios buitres leonados los últimos días de octubre, coincidiendo con una cita tardía de fumarel aliblanco.

Noviembre dio una presencia casi continuada de cerceta pardilla, con un máximo de cinco aves a mediados de mes, y de grulla común, con un máximo histórico de 290 aves en zonas del marjal de Sueca, que permanecieron hasta el inicio de las tiradas en los vedats de caza. Hasta 9 fochas morunas llegaron a reunirse en La Pipa y otros dos buitres leonados se presentaron por unos días en l’Albufera. Una de las citas más esperadas del otoño fue la del mosquitero bilistado, que estuvo presente durante una semana en una de las choperas del racó de l’Olla donde esta especie viene citándose periódicamente desde hace unos años.

El otoño se despidió con una marcada irrupción de aire frío asociada con lluvias generalizadas que se tradujeron en nieve a cotas muy bajas a mediados de diciembre. El último mes del año dio buenas cifras de invernada de anátidas y el mayor registro realizado hasta la fecha de pardela balear, con 16.400 aves observadas en apenas dos horas desde el cabo de Cullera. Un colimbo ártico, el primero desde 1996, fue observado por unos días y fue seguido de dos citas más de colimbo grande. Un avetoro fue visto en La Pipa y una fugaz polluela chica el 18 en l’Obera. A lo largo de todo el mes, hasta tres bisbita de Richard permanecieron en dunas litorales y praderas del campo de Golf de la Devesa.

Después del frío, la lluvia


23
Dic
2009

Desde que se diera por iniciado el invierno, el pasado 21 de diciembre, una serie de borrascas procedentes del Atlántico han ido pasando sobre la península Ibérica descargando a su paso lluvias que se han generalizado en buena parte del territorio. Después de una semana caracterizada por la irrupción de aire frío y un descenso muy marcado de las temperaturas, llega el turno a las lluvias que, aún no siendo de gran importancia, parecen ir acumulando cantidades destacadas (más de 100 mm desde la pasada semana en Sueca; www.meteosueca.com). Las previsiones parecen apuntar la continuidad de esta misma situación, y está previsto que durante los próximos días sigan llegando frentes similares a los que nos afectan, con lluvias continuadas y una persistencia de los vientos del suroeste y calmas que han favorecido un ascenso de las temperaturas.

Mientras tanto, bajo estas condiciones, la observación de aves resulta complicada o, cuanto menos, incómoda, y sin duda nos hace pensar en lo diferente que puede ser salir a ver pájaros en regiones donde, este tipo de situaciones atmosféricas suelen persistir largos periodos de tiempo. Bajo la lluvia muchas aves esperan pacientemente a que esta situación pase y sólo queda aprovechar los reducidos espacios de tiempo en los que deja de llover, para poder dar cuenta de las aves que nos van llegando estos días.

Publicado en

El marjal helado


20
Dic
2009

Después del temporal de la semana pasada, en el que un centro de bajas presiones frente a las costas del Golfo de Valencia, dio lugar a la sucesión de lluvia, nieve y viento sobre la fachada oriental de la península Ibérica, estos últimos días se están dejando notar un marcado descenso de las temperaturas asociado con la irrupción de una masa de aire frío procedente de Siberia. La pasada madrugada ha resultado ser la más fría de este otoño que termina, con temperaturas por debajo de los 0ºC, y se produce después de un largo periodo comprendido entre octubre y la primera mitad de diciembre, que se ha caracterizado por la ausencia de precipitaciones y unas temperaturas más elevadas de lo habitual. Esta mañana, el marjal de l’Albufera ha aparecido cubierto por una delgada capa de hielo e incluso algunas acequias y anguileras han sucumbido al frío.

Estas situaciones se registran pocas veces algunos inviernos fríos y por lo general coincidiendo con los meses de enero y febrero, cuando las temperaturas suelen ser más bajas. Habrá que ver como afecta esta situación adversa a las aves durante los próximos días, ya que los efectos de esta irrupción invernal parece estar afectando de manera muy marcada a gran parte del continente europeo. Por el momento, las cifras registradas de avefría europea Vanellus vanellus, de chorlito dorado europeo Pluvialis apricaria y los grupos de fringílidos parecen ir aumentando cada día.