Cuaderno de Campo | Octubre 2009

Aves y frutos


30
Oct
2009

El otoño se asocia con el periodo del año en el que muchas plantas proporcionan una gran cantidad de frutos que han ido madurando una vez finalizado el verano. Estas últimas semanas resulta especialmente significativa la abundancia de bayas de diferentes especies como el lentisco Pistacia lentiscus y en menor medida del labiérnago Phillyrea angustifolia, cuyos frutos maduraron en verano. Durante los próximos meses también se irán haciendo más abundantes los de otras especies como la murta Myrtus communis y la Smilax aspera. Este tipo de plantas son muy frecuentes en toda la Devesa de l’Albufera y por ello, este hábitat ofrece una buena cantidad de alimento para muchos Passeriformes. Estos días, resulta bastante habitual observar, en zonas cubiertas de vegetación, grandes grupos de estornino pinto Sturnus vulgaris y de otras muchas especies (zorzales, petirrojos, mirlo,…), inspeccionando detenidamente cada uno de estos arbustos y dedicando buena parte del día a buscar este tipo de alimento.

La climatología, unida a la disponibilidad de recursos alimenticios que ofrece el matorral mediterráneo en forma de pequeñas bayas y frutos, hace que las condiciones sean muy favorables para la invernada de paseriformes frugívoros. Una gran cantidad de aves, principalmente túrdidos, estorninos, gorriones y algunos sylvidos (curruca capirotada, curruca cabecinegra, entre otros), ingieren el fruto entero y aprovechan este recurso para sobrevivir al invierno. Por otro lado, las plantas invierten parte de su energía en la formación de frutos “apetecibles”, con un alto contenido en lípidos, proteínas y agua, asegurándose de este modo una mayor dispersión de las semillas al ser ingeridas, junto con el fruto, por estas aves, y posteriormente defecadas.

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Lluvia de Túrdidos


27
Oct
2009

Estas últimas semanas, y en particular estos dos últimos días, se ha hecho especialmente evidente la llegada de un buen número de Passeriformes migrantes y especialmente de Túrdidos. Si bien la mayoría de las especies observadas estos días ya habían sido citadas los primeros días de octubre, a lo largo de estas jornadas parece estar registrándose un aumento importante del número de colirrojos, petirrojos, tarabillas y zorzales presentes. En cualquier seto, zona arbolada, jardín, huerto o vereda es fácil observar este tipo de especies y algunas, como el zorzal común Turdus philomelos o el colirrojo tizón Phoenicurus ochruros, parecen haber llegado en grupos más o menos numerosos. En zonas palustres, en orillas de la laguna, cauces y canales de riego, ullals y malladas, también parece estar resultando numeroso, además, una especie tan representativas de este tipo de hábitats como es el pechiazul Luscinia svecica.

La Familia Turdidae comprende un grupo relativamente amplio de especies (hasta 336 especies diferenciadas en el mundo), la mayoría de las cuales, y en particular las que ocupan el Hemisferio Norte, se corresponde con aves claramente migratorias. Estas especies suelen migrar en grupo y la práctica totalidad ajustan sus desplazamientos migratorios durante las jornadas nocturnas. A lo largo del día, estas mismas aves suelen dedicar buena parte del tiempo alimentándose activamente para recuperar energías y contrarrestar el acusado desgaste que supone tener que recorrer cientos de kilómetros al día.

Vent de ponent


22
Oct
2009

Estos dos últimos días se está dejando sentir el primer temporal fuerte de poniente del otoño. Los vientos han sido especialmente marcados esta misma mañana, cuando han llegado a registrarse rachas próximas a los 60 Km/h en Sueca (www.meteosueca.com) y algo superiores, al parecer, en zonas próximas a El Palmar. Se trata del primer episodio de fuertes vientos de componente W-NW tras un largo periodo de calmas y vientos del E que nos han acompañado durante todo el mes de octubre.

Los fuertes temporales de poniente se dejan sentir de manera muy particular en l’Albufera, el lluent de la laguna adquiere un marcado color arcilloso, la vegetación de las orillas se doblega hasta el límite y el violento oleaje hace cambiar radicalmente la serenidad habitual de las aguas. Es un viento especialmente incómodo para la observación de aves, ya que hace imposible cualquier intento por identificarlas. Ante los violentos embates del poniente, resulta muy difícil poder observar algo entre la vegetación agitada y en las zonas expuestas, las pocas aves presentes sólo pueden que esperar pacientemente a que el temporal pase. Suelen ser situaciones atmosféricas adversas tras las cuales, una vez recuperada la calma, es habitual registrar la llegada de nuevas aves.

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