Cuaderno de Campo | Marzo 2009

Ave de la semana: el carricerín común Acrocephalus schoenobaenus


26
Mar
2009

El carricerín común Acrocephalus schoenobaenus, es un pequeño paseriforme típico de hábitats acuáticos cubiertos por vegetación palustre como carrizales, juncales y eneales. Se trata de una especie escasa, que en la península Ibérica se presenta de manera regular en los diferentes pasos migratorios, tanto en el prenupcial, cuando aparenta ser algo más numeroso, como en el postnupcial. El mes de marzo suele ofrecer los primeros registros de esta especie que pasa el invierno en el África subsahariana y que se reproduce en buena parte del continente Europeo, ausentándose de la cuenca del Mediterráneo y la península Ibérica. Esta última semana parece haberse registrado una llegada marcada de migrantes, tanto en l’Albufera, como en otros humedales próximos como el marjal dels Moros, en Sagunto, donde fue tomada esta imagen.

Su carácter algo retraído, su reducido tamaño, y la dificultad que plantea la observación de paseriformes en los ambientes palustres, justifican que sea una especie no muy fácil de detectar y que requiera algo de dedicación y tiempo. Además, su semejanza con otras especies, y en especial con el carricerín real Acrocephalus melanopogon hace que su identificación pueda llegar a ser un verdadero desafío para cualquier observador de aves. A lo largo de las próximas semanas puede ser un buen momento para tratar de dar con esta especie, puede que una buena opción para dar con él sea escuchar detenidamente su canto, un típico reclamo muy variado que incluye un “trrrrrr” áspero y distintivo.

El paso prenupcial de aves marinas


20
Mar
2009

La observación de aves marinas desde el litoral puede resultar, en ocasiones, mucho más productiva de lo que cabría de esperar en un primer momento. A pesar de la dificultad que comporta la observación de este grupo de aves, que suele requerir de una óptica adecuada (telescopios terrestres, trípodes) y tener que identificar aves a grandes distancias, la posibilidad de registrar especies exclusivamente marinas puede ser un estímulo para pasar un buen rato frente al mar.

Por lo general, los próximos meses suelen ser muy buenos para observar aves marinas en paso, en especial los meses de marzo y abril. En este periodo, buena parte de las aves procedentes del Atlántico tienen que regresar hacia los lugares de cría localizados al norte y muchas otras especies empiezan a llegar a Europa, después de pasar el invierno en el litoral africano. Aunque algunas especies (gaviotas y págalos fundamentalmente) pueden llegar a atravesar el continente europeo directamente, la mayoría de las aves marinas se ven obligados a desplazarse hacia el sur, hasta alcanzar la salida natural al océano a través del estrecho de Gibraltar.

Marzo suele dar las cifras anuales más elevadas de especies como alcatraz atlántico Morus bassanus, de los tres págalos, así como de gaviotas eminentemente marinas como la gaviota tridáctila Rissa trydactila o la gaviota cabecinegra Larus melanocephalus. El paso de otras especies de gaviotas y de charranes sin duda hará que el tiempo dedicado a la observación pueda resultar más entretenido. El cabo de Cullera es uno de los mejores lugares para observar este tipo de aves, la observación por la tarde suele ser más favorable por las condiciones de luz, aunque en este caso no deberemos olvidar abrigarnos correctamente. Los días con cierta intensidad de viento de levante (llevant) o de sureste (xaloc) suelen ser los más aconsejables. Sin embargo no siempre es garantía de éxito en la observación, ya que en ocasiones pueden sucederse jornadas en las que apenas se observen aves (el Mediterráneo tiene sus limitaciones); en cualquier caso, pasar un rato delante del mar puede resultar además de relajado, realmente estimulante.

Donde ver aves este mes: MARZO


11
Mar
2009

Con el mes de marzo finaliza el periodo de inundación invernal de los arrozales. En apenas unos días, el marjal se quedará en seco hasta que nuevamente vuelva a ser inundado a finales del mes de abril, con el inicio del ciclo del cultivo del arroz. Hasta la primera mitad de este mes, las últimas zonas en permanecer con agua se localizarán en las zonas de Catarroja y en ellas suelen alcanzarse cifras todavía elevadas de gaviotas, garzas y ánade azulón. Comienza así, uno de los periodos más delicados de l’Albufera, en el que la ausencia de hábitats naturales óptimos y en especial la escasez de recursos tróficos, obligan a la mayor parte de las aves acuáticas a ausentarse temporalmente de este humedal.

Marzo trae también el inicio del paso prenupcial para un gran número de especies. A lo largo de este mes es fácil la observación de aves en migración, y aunque muchas de ellas ya fueron registradas a finales del pasado mes (hirundínidos principalmente), los próximos días se harán mucho más regulares y numerosas. Migrantes transaharianos como los vencejos o el abejaruco común Merops apiaster y un gran número de paseriformes, como los carriceros, las buscarlas, diferentes especies de currucas, etc. irán poco a poco ganando terreno y dejándose oír con sus cantos nupciales. Un paseo por la Devesa de El Saler, zonas del litoral o ambientes palustres pueden ser buenas opciones para observar este grupo de aves. Los días de fuerte viento del oeste son muy aconsejables para la observación de rapaces en migración, y aunque sea temprano, marzo suele dar cifras destacadas de especies como el milano negro Milvus migrans o gavilán común Accipiter nisus.

Conforme transcurran los días, se hará más evidente la llegada de la primavera. Las paradas nupciales de gaviotas y charranes, en localidades de cría como el Racó de l’Olla, se irán haciendo más frecuente y muy probablemente durante este mes se empiecen a registrar, incluso, las primeras parejas reproductoras de algunas especies, como ánade azulón Anas platyrhynchos o zampullín chico Tachybaptus ruficollis. El charrán común, la pagaza piconegra o el charrancito regresarán de sus cuarteles de invernada localizados en África y empezarán a ser frecuentes, tanto en el arrozal como en todo el frente litoral.

Este mes también es excelente para la observación de aves marinas y en especial de especies que han empezado su regreso hacia los lugares de cría del Atlántico norte. Las tardes desde el cabo de Cullera suelen dar buenos resultados y especies como el alcatraz atlántico Morus bassanus, los págalos, los álcidos o algunas gaviotas suelen mostrar las mayores cifras anuales.