Cuaderno de Campo | Enero 2009

Ave de la semana: la gaviota cana Larus canus


31
Ene
2009

Los meses de enero y febrero concentran la mayoría de observaciones de esta especie a lo largo del año. Se trata de una gaviota de mediano tamaño que fácilmente puede pasar desapercibida entre los miles de láridos que se concentran por estos días en el marjal de l’Albufera. La gaviota cana Larus canus, es una especie nidificante en la fachada atlántica europea y los países del Báltico que en invierno alcanza, en número reducido el mar Mediterráneo.

Buena parte de las observaciones de gaviota cana en l’Albufera se registran, como ya se ha dicho, al final del invierno (desde mediados de enero hasta marzo), y coinciden con la llegada de miles de gaviotas que aprovechan los trabajos del fangueo de arrozales para obtener alimento. En el resto del año existen muy pocas citas y la mayoría concentradas en el otoño. Del mismo modo, la práctica totalidad de registros se corresponden con aves inmaduras de primer invierno, existiendo hasta la fecha muy pocas observaciones de aves adultas. Este año, el mes de enero ya ha proporcionado las primeras citas de esta especie en l'Albufera, puede que las próximas semanas sigan siendo propicias para dar con un individuo de esta gaviota de aspecto y porte delicado.

La última nevada en l’Albufera


30
Ene
2009

Hace ya dos años, la mañana del 28 de enero de 2006, y con una situación atmosférica completamente distinta a la que estamos padeciendo estos días, se producía la última de las nevadas registradas hasta la fecha en l’Albufera. Aunque sus efectos se dejaron notar por unas horas y especialmente en zonas concretas de Sueca y Cullera, incluido el litoral, dieron lugar a un paisaje que tan sólo ha sido registrado en contadas ocasiones. La unión de una depresión fría localizada al sur de la península Ibérica, junto con un embolsamiento de aire de origen polar continental, favoreció la entrada de aire de procedencia marítima cargado de humedad. Esta situación, se tradujo en una fuerte inestabilidad que dio lugar a lluvias moderadas, temperaturas inferiores a los 5ºC y nevadas, incluso a nivel del mar, que en algunas localidades del sur de Valencia resultaron ser históricas.

Los episodios de nevadas en l’Albufera y su entorno son escasos y por lo general de corta duración. Sin embargo, se cuenta con los registros históricos de nevadas prolongadas como las registradas a mediados de enero de 1885, que dieron lugar a temperaturas por debajo de los 5 grados bajo cero y grosores de nieve de más de 25 centímetros en la ciudad de Valencia, o las de la primera mitad de febrero de 1956, que coincidieron con una de las mayores olas de frío de los últimos siglos. En esa ocasión, aún se cuenta con testimonios de cómo algunas zonas del lluent de l’Albufera quedaron parcialmente cubierta por una capa de hielo y de la gran cantidad de aves que llegaron por esas fechas a l’Albufera huyendo del frío.

Finaliza la temporada de caza 2008/2009 en l’Albufera


27
Ene
2009

El pasado domingo 25 de enero y tras la celebración de las ocho jornadas cinegéticas consecutivas de les Càbiles (ver más información), se dio por finalizada la temporada de caza 2008/2009 en el parque natural de l’Albufera. Sin embargo, de manera insólita, el pasado 29 de enero y tras la finalización oficial de la temporada de caza, la Consellería de Medio Ambiente, Agua, Urbanismo y Vivienda autorizó otros dos días hábiles de caza, extendiendo la temporada hasta el 1 de febrero. Con esta medida, se ha excedido el número de días hábiles acordado en los Planes Técnicos de caza. No alcanzamos a entender la adopción de esta medida, con la que se incrementa la presión cinegética sobre unas poblaciones de aves acuáticas ya mermadas y coincidiendo, además, con la acelerada desecación del arrozal por parte de las Comunidades de Regantes y la Junta de Desagüe de l'Albufera.

Desde el 4 de octubre se han celebrado, los 36 días hábiles (contando con ocho tiradas en los vedats) establecidos en los Planes Técnicos de Aprovechamiento Cinegético de los acotados incluidos en el espacio protegido a los que se deben sumar las últimas fechas autorizadas. Ahora se está pendiente de conocer el número de capturas realizado en cada uno de ellos, una información imprescindible para poder valorar la incidencia del aprovechamiento cinegético en las poblaciones de aves acuáticas, y que debe ser comunicada por los diferentes acotados a la administración a lo largo de los próximos meses. La información del balance final de capturas puede justificar la puesta en marcha de estudios y de medidas para garantizar la supervivencia de las poblaciones invernantes de especies cinegéticas. Algunas de estas especies son reproductoras aquí (ánade azulón y gallineta común, principalmente), pero otras, en especial aquellas que llegan a l’Albufera para pasar el periodo invernal (porrón europeo, ánade rabudo, silbón europeo, cerceta común, etc.), muestran unas poblaciones que van disminuyendo de año en año.

Esta última temporada cinegética se inició de manera desigual según diferentes cotos de caza. Al retraso de los trabajos de recolección del arroz se le sumó una demora en la inundación de de amplias zonas de Sueca y Cullera, lo que probablemente condicionó unos bajos rendimientos durante las primeras tiradas en los vedats de estas zonas. Sin embargo, con el paso de las semanas, las jornadas celebradas en Sueca han ido dando aparentemente mejores resultados. El vedat de Silla, por contra, tuvo buenos niveles de inundación iniciales y los rendimientos parecen haber sido más elevados a lo largo de toda la temporada. Aunque todavía se desconoce el número total de aves abatidas durante las ocho jornadas de caza celebradas por el conjunto de vedats de l’Albufera, esta cifra podría superar fácilmente las 5.000 anátidas, según estimaciones propias.

La caza continúa siendo, junto con la disponibilidad de un hábitat palustre en condiciones óptimas, uno de los factores que más condiciona la invernada de anátidas en l’Albufera. Lamentablemente, la caza se ha llevado a cabo un año más sin un control administrativo de las capturas realizadas cada tirada y sin la posibilidad de establecer cupos de captura por especies. Una curiosa manera de regular el aprovechamiento de un recurso natural limitado que bien se merece unas medidas de gestión responsable y sostenida.