Cuaderno de Campo | Noviembre 2008

Noviembre finaliza con una segunda irrupción polar


29
Nov
2008

Los últimos días de este mes de noviembre se han caracterizado por la entrada de un nuevo frente frío que ha dado lugar a un marcado descenso de las temperaturas y al registro de un segundo episodio de nevadas en el interior de las provincias de Valencia y Alicante. Este mes de noviembre no ha resultado excesivamente lluvioso, con apenas 74 l/m2 recogidos en el observatorio de Sueca (datos de MeteoSueca) pero sí se han registrado temperaturas por debajo de la media, con mínimas que han llegado a los 4 y 5ºC. Por otro lado, la persistencia de vientos fuertes de poniente, asociados con la llegada de frentes del oeste, ha sido otro de los rasgos que han marcado la segunda mitad de este mes que termina.

La llegada de frentes fríos y la duración e intensidad de los mismos son factores que condicionan el desarrollo de la invernada de las aves. Muchas de las especies invernantes que llegan a l’Albufera se ven arrastradas hasta aquí tras el paso de frentes fríos, y dependiendo del origen e intensidad de los mismos, esta llegada de aves puede ser más o menos significativa. Especies como la avefría europea Vanellus vanellus son de las que más frecuentemente se ven afectadas por este tipo de irrupciones de aire frío. También los paseriformes y en especial los fringílidos como el pinzón vulgar Fringilla coelebs, el pardillo común Carduelis cannabina o el lúgano Carduelis spinus, suelen incrementar su presencia con la llegada de estos frentes fríos. Las previsiones parecen señalar que las próximas jornadas continuarán los vientos fuertes de “ponent”, una situación que complica bastante la observación relajada de las aves. Habrá que esperar a ver como afecta la persistencia de esta situación a la comunidad de aves invernantes de este próximo invierno.

La importancia de tramitar las anillas de las aves


27
Nov
2008

El anillamiento de las aves representa una de las herramientas más eficientes para mejorar el conocimiento de muchos de los patrones biológicos de la avifauna. Es un método científico de marcaje de fauna salvaje que consiste en la colocación de una anilla numerada en la pata de un ave, de forma que este mismo individuo pueda ser identificado y reconocido en una futura recuperación. Las anillas utilizadas son metálicas y cuentan con un remite y un código numérico que permite individualizar a cada una de las aves marcadas. Estas anillas se colocan en el tarso de las aves y pueden llegar a ser leídas con telescopio a muy cortas distancias o recuperadas cuando el ave es capturada nuevamente, cazada o hallada muerta.

La recuperación y tramitación de las anillas colocadas en las aves permite determinar aspectos tales como las rutas migratorias, las áreas de invernada y los lugares de procedencia de las diferentes especies, así como también la longevidad, la tasa de supervivencia, el éxito reproductor, etc. Todos estos datos podrían parecer poco relevantes, pero constituyen una herramienta muy eficaz durante el diseño de planes de manejo de las especies de fauna salvaje. En el caso del anillamiento de especies cinegéticas, como muchas anátidas, la información aportada por las recuperaciones de anillas es imprescindible, además, para poder desarrollar una correcta gestión de un recurso natural tan limitado como las poblaciones de aves acuáticas. Del mismo modo, la información obtenida con el anillamiento resulta esencial para entender determinados cambios de las poblaciones de aves y mejorar así las herramientas disponibles para garantizar el manejo y la conservación de las poblaciones de las aves silvestres y de los hábitats que estas ocupan.

Durante la temporada de caza, en l’Albufera de Valencia, muchas de las miles de aves acuáticas abatidas anualmente son sedentarias y nacidas en esta misma localidad, pero buena parte son migratorias y procedentes de otras regiones de Europa y de Asia occidental. Conocer la información aportada por las anillas que llevan las aves cobradas por los cazadores permite calcular las tasas de supervivencia, las proporciones de edad y sexo, así como las regiones de procedencia de las aves invernantes, todos ellos elementos necesarios para la adopción de medidas de gestión que permitan garantizar la continuidad de sus poblaciones y asegurar el futuro ejercicio de la caza. Comunicar el registro de una anilla supone de cualquier modo un ejercicio de responsabilidad por parte de todos los que nos interesamos por las aves y su conservación. Con un pequeño aporte individual se puede lograr una gran mejora para todos. (Si has encontrado un ave anillada PULSA AQUÍ)

Más de 42.000 anátidas en los días previos a la primera tirada en los Vedats


21
Nov
2008

Con el avance del otoño han comenzado a realizarse los censos periódicos de aves acuáticas en el parque natural de l’Albufera, coordinados desde la Oficina de Gestión Técnica de la Conselleria de Medio Ambiente, Agua, Urbanismo y Vivienda, en colaboración con el Servicio Devesa-Albufera del Ayuntamiento de Valencia y la participación de varios voluntarios. En este primer censo, realizado a lo largo de esta semana, se han contabilizado algo más de 42.000 anátidas y fochas, de los cuales la mayoría se corresponde con ánade azulón Anas platyrhynchos (más de 25.000 individuos, con una notable reducción desde finales de verano). El resto de las especies parecen haber aumentado sensiblemente su número respecto a censos anteriores, en especial el cuchara europeo Anas clypeata (con un total cercano a las 6.000 ejemplares, casi todos localizados en Sueca) y el pato colorado Netta rufina (que alcanza también los 7.000 ejemplares repartidos entre El Fang y Sueca). El porrón europeo Aythya ferina (con cerca de 1.600 aves, casi todas concentradas en el vedat de Silla) y la focha común Fulica atra (cerca de 1.000 aves) también han aumentado ligeramente sus cifras. Otras especies migratorias apenas han incrementado su presencia estos dias, y tal y como viene sucediendo estos últimos inviernos, apenas suman dos mil aves. La cerceta común Anas crecca (apenas 940 aves) y el ánade rabudo Anas acuta, con aproximadamente 700 aves, son las dos más numerosas. La presencia de otras especies como el silbón europeo Anas penelope, el porrón moñudo Aythya fuligula o el ánade friso Anas strepera) continúa siendo muy reducida. El vedat de Silla, con cerca de 18.000 aves, es el lugar de l’Albufera que mayor número de aves parece albergar, seguido de los vedats de Sueca (8.300 aves en el vedat nou y 5.200 aves en el vedat vell) y de las zonas de reserva de la mata de El Fang (5.900 aves) y el lluent de l’Albufera (apenas 2.300 anátidas).

El sábado 22 de noviembre se llevará a cabo la primera de las 8 tiradas cinegéticas previstas este año en los vedats tradicionales de caza. Estos Vedats son los cotos en los que mayor número de anátidas son abatidas cada año y, como viene siendo habitual, probablemente este año tampoco se dispondrá de recuentos oficiales de las especies ni del número de ejemplares abatidos durante las tiradas, un hecho que sorprende si tenemos en cuenta que se trata del aprovechamiento económico de un recurso natural muy limitado. La información obtenida de las estadísticas de caza resultan indipensable para conocer los efectos que tiene la práctica cinegética sobre las poblaciones de las anátidas y fochas inernantes en l’Albufera y resulta necesarias para lograr una explotación sostenible. Del mismo modo, los cazadores deben ser conscientes de la importancia de ejercitar su actividad con responsabiidad y de comunicar el hallazgo de aves anilladas. La información que aportan estas anillas permite conocer variables demográficas, como la edad de la población de estas aves y las regiones de donde proceden las aves invernantes en l'Albufera (pincha aquí si has encontrado algún ave anillada), necesarias para aplicar medidas de gestion adecuadas para su conservación y con ello, garantizar buenas temporadas cinegéticas futuras.