Cuaderno de Campo | Octubre 2008

Primera irrupción de aire frío de la temporada


29
Oct
2008

El tercer temporal de este otoño ha traído la primera irrupción de aire frío del otoño. A diferencias de las otras perturbaciones previas, que aportaron vientos del este cargados de humedad e intensas precipitaciones, la entrada de este frente procedente del Atlántico norte, ha dado lugar a un descenso muy marcado de las temperaturas, acompañadas con lluvias intermitentes y vientos fuertes de poniente. Las temperaturas mínimas registradas hoy han quedado por debajo de los 10ºC, un primer pulso invernal en pleno otoño. Las precipitaciones, aunque no tan intensas como situaciones previas, han dado hasta 25 litros que se suman a los casi 200 l/m2 acumulados en todo el mes de octubre y que hacen, de este otoño, uno de los más lluviosos de los últimos años.

La irrupción de frentes atlánticos como este, suelen venir asociados con fuertes vientos del oeste (vents de ponent). Este tipo de situaciones adversas pueden llegar a tener cierta incidencia sobre las aves, aunque sus efectos dependerán en gran medida de factores ambientales como la duración y persistencia de estas situaciones atmosféricas desfavorables o el origen y procedencia de las mismas (frentes polares atlánticos o continentales). Es difícil saber con antelación que consecuencias tendrá esta primera irrupción de aire frío sobre las aves en l’Albufera, sin embargo, atendiendo al origen atlántico de esta irrupción de aire polar, es previsible que no afecte de manera destacada a las poblaciones de aves del centro y norte de Europa.

Los Vedats empiezan a recibir aves


26
Oct
2008

Desde hace unos días han sido cerrados los vedats de caza tradicionales de Silla, Sueca y Cullera. Estas zonas, que cubren buena parte de la superficie de marjal del parc natural de l'Albufera, permanecerán inundadas y cerradas al transito durante los próximos meses, hasta que termine la última de las tiradas y finalice la semana de Càbiles. Con el avance del otoño, los vedats han empezado a recibir aves acuáticas y aunque las cifras de anátidas son aún reducidas, es un buen lugar para poder observar un buen número de especies (garzas, gaviotas, limícolas,…), rapaces (aguilucho lagunero, busardo ratonero,…) y diferentes grupos de paseriformes invernantes (pinzón vulgar, alondras, bisbitas,…).

La gestión cinegética que se realiza en estas zonas es muy diferente a las zonas de acotado convencionales, ya que al menor número de días de caza (ocho tiradas entre el 22 de noviembre de 2008 y el 17 de enero de 2009) se el suma que la posibilidad de cazar en estos lugares se establece mediante la subasta de los puestos de caza. De esta manera la presión cinegética se reparte entre un menor número de cazadores y un menor número de días de caza, con lo que parece garantizada una mayor presencia de aves (anátidas y fochas principalmente) y por lo tanto, un mayor número de piezas abatidas por cazador. Los vedats tradicionales en l’Albufera se pusieron en marcha a mediados del siglo XIX y aunque su rentabilidad y eficacia ha ido disminuyendo con los años, su gestión constituye, a día de hoy, una de las pocas maneras de posibilitar la presencia de anátidas en las zonas de marjal en la que es posible la práctica cinegética.

Hasta hace apenas unas décadas, estos lugares reunían las mayores concentraciones de anátidas de l’Albufera, con censos por encima de las 25.000 aves en alguno de los cotos y con cifras de cuchara europeo y pato colorado que alcanzaban los 12.000 individuos. Los cambios ambientales que han ido sufriendo estos espacios, así como la menor extensión y duración de la inundación invernal, con años en los que hasta principios de noviembre todavía no son inundadas algunas partidas de marjal, parecen ser las causas que motivan una deserción de anátidas invernantes (pato cuchara, ánade rabudo, ánade silbón,…). En 1913, Francisco Brú en su obra “Notas de caza”, comenta como condición esencial para favorecer la presencia de aves acuáticas en los vedats el “procurar que los campos retengan la mayor parte posible del agua que los cubrió durante el verano y no demorar, pasada la siega, llenar el coto con agua del río”…sin duda una gestión muy diferente a la que se lleva a cabo hoy en día.

A lo largo de los próximos meses, la visita a las zonas de vedats de Silla, Sueca o Cullera puede ser una buena opción para observar aves. Eso sí, es importante visitarlos entre semana y especialmente entre el martes y el viernes, que es cuando la aves se encuentran más tranquilas. Olvida visitar estas zonas los sábados (a excepción del 13 de diciembre de 2008),ya que son los días en los que se celebran tiradas. Puedes visitar estos lugares desde cualquier camino o carretera perimetral, aunque puede que la mejor alternativa sea acceder a alguno de los miradores que las juntas de tirada mantienen para los usuarios y socios del coto. El acceso a estos lugares en principio es libre y desde ellos puedes realizar buenas observaciones. (mirador del vedat Silla, mirador del vedat de Sueca Nou, mirador del vedat de Sueca Vell y mirador del vedat de Cullera).

Ave de la semana: la lavandera blanca Motacilla alba


25
Oct
2008

Es posiblemente una de los paseriformes más fáciles de observar en los arrozales durante el otoño e invierno. La lavandera blanca Motacilla alba, es un paseriforme de las Familia Motacillidae que nidifica en números bajos en zonas de huerta del entorno de l’Albufera, pero que durante el otoño y especialmente en invierno se hace mucho más numeroso. Se presenta en cualquier hábitat abierto, desde dunas y zonas litorales hasta huertas y zonas del marjal, preferentemente las que mantienen escasos niveles de inundación. Su característico reclamo en vuelo, la larga proyección de su cola y el babero negro de las aves adultas la hacen inconfundible.

Se trata de una especie abundante, que ocupa la práctica totalidad del continente europeo y asiático, pero que en invierno buena parte de las poblaciones del norte se desplazan a latitudes más bajas alcanzando el sur del Sahara. De esta forma, L’Albufera, durante el otoño, recibe aves procedentes de países del centro y norte de Europa, pertenecientes a la subespecie nominal alba. Sólo en contadas ocasiones se ha registrado la invernada de ejemplares pertenecientes a la subespecie británica de lavandera blanca enlutada Motacilla alba yarrellii. A lo largo de los próximos meses esta especie ocupará la mayor parte de los hábitats del parque, llegando a ser especialmente abundante a final del invierno en el marjal, cuando centenares de aves llegan a concentrarse en los campos recién fangueados.