Cuaderno de Campo | Septiembre 2008

Se inicia la instalación de les calaes de pesca en l'Albufera


28
Sep
2008

Como cada año, los pescadores de El Palmar han comenzado a instalar los diferentes puestos fijos de pesca, un conjunto de artes utilizados desde hace varios siglos, conocidos genéricamente como calaes o redolins, instalados en las embocaduras de las golas y principales acequias de l’Albufera. La instalación de estos puestos es uno de los sistemas de pesca colectiva más característicos de l’Albufera y consiste en la colocación de redes perpendiculares al fondo y sujetas con estacas de madera (astacons) que tienen por objeto detener y concentrar el desplazamiento nocturno de los peces desde y hacia el mar. En este sistema de pesca, las líneas de estacas se adentran hacia la laguna, generalmente en perpendicular a la orilla y luego se abren diferentes brazos en forma de T o dientes de sierra, alrededor de los cuales se colocan varias nasas sin cebo (mornells) que se mantienen sumergidos en el fondo y en los cuales los peces se introducen sin posibilidad de volver a salir.

Este sistema de pesca, gestionado por grupos de pescadores que reparten su trabajo por turnos que se establecen por sorteo (sorteig de redolins), estaba pensado particularmente para la captura de la anguila, una de las especies que más han visto redudidas sus poblaciones en l’Albufera. El deterioro de la calidad de las aguas y el manejo hídrico en la que se encuentra sometida la laguna, claramente favorable a las necesidades exigidas por el cultivo del arroz, hace que el rendimiendo piscícola de l’Albufera se haya ido reduciendo gradualmente. Las capturas realizadas por la Comunitat de Peixcadors del Palmar en los años 50 alcanzaban las 300 tm entre anguila, lubina (llobarro) y mujol (llissa), pero actualmente sólo se comercializan las capturas de mujol debido a que el resto de especies prácticamente ya no se capturan.

En otro orden de cosas, las estacas colocadas por los pescadores para la instalación de estos puesto fijos de pesca, como el dispuesto en la Gola de El Pujol, ofrecen lugares excelentes para la observación de gaviotas y charranes durante el otoño e invierno que aprovechan estas estacas como posadores para su descanso.

Una garza real con plumaje atípico


26
Sep
2008

El pasado 24 de septiembre de 2008 pudo ser observada, en la Reserva Natural de La Ratlla (Silla) una garza que, por sus proporciones y aspecto general, recordaba a una garza real (Ardea cinerea), pero que mostraba un plumaje atípico bastante singular. La apariencia general es la de un ave mucho más oscura de lo habitual, con mejillas, garganta y cuello grises y plumas de vuelo también más oscuras de lo que correspondería con una garza normal. Aparentemente el plumaje se encuentra en buen estado y aunque no se descarta que dicho aspecto se deba a la suciedad o la posible tinción con alguna sustancia oleosa, este supuesto no parece probable. El ave permanece durante un rato sesteando y arreglándose el plumaje para, poco después, alzar el vuelo y alejarse hacia l’Albufera.

Algunas aves muestran plumajes aberrantes que suelen asociarse con desequilibrios en la pigmentación de las plumas. Los más habituales suelen corresponderse con los denominados albinismos (coloración blanca por carencia de pigmentos) y melanísmos (coloraciones que pueden llegar a ser negras por el predominio de la pigmentación oscura), que muy probablemente pudiera explicar este caso. Otras anomalías pueden dar lugar a plumajes rojizos (denominados eritrismos), en los que predominan los pigmentos rojos y los xantocroísmos que da lugar a individuos con predominio de coloraciones amarillas en el plumaje. Ante un ave con rasgos del plumaje atípicos deberemos extremar las precauciones y observar detenidamente la estructura, conducta, tamaño o diseño general de las partes plumadas del ave, de manera que nos ayude a identificarla correctamente.

Un primer temporal del otoño para el recuerdo


25
Sep
2008

El martes 23 de septiembre por la tarde, en apenas cuatro horas, se llegaron a recoger 336 l/m2 en la ciudad de Sueca (información recogida en www.meteosueca.com). Se trata de uno de los episodios de lluvia más intenso de la última década y dejó incomunicada buena parte de la ciudad de Sueca y sus alrededores. Este fenómeno tuvo un efecto bastante puntual y la lluvia registrada esa misma tarde en localidades cercanas fue más reducida, con 55 litros recogidos en la R. N. del Racó de l’Olla o apenas 15 litros en el municipio de Silla.

Estas precipitaciones son el resultado del primer temporal de este otoño que se inició el pasado lunes. Las situaciones meteorológicas de este tipo, con vientos del Este cargados de humedad en superficie y una fuerte inestabilidad en altura, son las más favorables para producir precipitaciones en las comarcas del litoral de Valencia y suelen tener como característica una marcada torrencialidad.
Aunque actualmente puedan causar lamentables daños económicos y humanos, estas lluvias han tenido históricamente un importante papel biológico, al acabar con las carestías hídricas estivales típicas de los humedales mediterráneos. Las lluvias otoñales reponían unos niveles óptimos de inundación previos a la llegada de las poblaciones invernantes de aves acuáticas y posibilitaban descargas de agua al mar que eran aprovechadas por anguilas, lubinas (llobarros) y mújoles (llisas) para entrar en los humedales desde el mar. Buena parte de los marjales de Sueca y Cullera han quedado anegados por el agua, afectando incluso a zonas en las que el arroz aún estaba por segar. Se espera que, en apenas unos días, los niveles de inundación del marjal desciendan y que las parcelas de arrozal afectadas puedan ser accesibles para las cosechadoras.