Resumen ornitológico: año 2015


29
Dic
2015

El año se inició con un primer registro de barnacla carinegra para l’Albufera, lamentablemente referido a un mínimo de 6 aves cazadas en un mismo día entre Sueca y Silla. A mitad de enero, pudo ser observada por varias semanas una malvasía cabeciblanca y los tres colimbos grandes juntos que ya se registraron en diciembre de 2014. También a mitad de mes fue observada una lavandera cetrina en La Pipa y una ganga ortega en arrozales de Sueca. Hasta tres gaviotas argénteas se dieron cita con el fangueo de los arrozales y dos citas de bisbita de Richard y una de bisbita gorgirrojo cerraron un mes en el que se alcanzó un nuevo máximo de morito común (1.842 aves).

Febrero trajo, por segundo año consecutivo, al gavión cabecinegro en arrozales de Alfafar y Valencia. Un porrón acollarado pudo ser visto por unos días en El Fang y la presencia invernal de avetoro pudo confirmarse en l’Illa y La Ratlla. La segunda quincena dío un máximo histórico de 2.200 flamencos y un registro de pico picapinos en La Devesa. Dos gaviotas del Caspio y un nuevo ejemplar de lavandera cetrina en Milian dieron continuidad a un mes en el que llegaron a registrarse cinco lavanderas enlutadas.

Con los trabajos de fangueo de los arrozales en marzo se registraron hasta cinco gaviotas del Caspio diferentes, se mantuvo la presencia del gavión cabecinegro y se dio una cita de gaviota pipixcan (la segunda en l’Albufera) en Catarroja. Hasta tres cisnes vulgares se presentaron por varias semanas y un buen número de citas de polluela pintoja y polluela bastarda se recogieron a lo largo del mes. Hasta tres lavanderas cetrinas se registraron a lo largo del mes en Milia (una de ellas un macho) y dos nuevas citas de bisbita de Richard fueron obtenidas junto con un total de cinco buscarlas pintojas.

Un total de seis polluelas bastardas fueron registradas a lo largo de un mes de Abril cargado de observaciones. La primera semana dio un registro de mosquitero común siberiano y un máximo de cinco bisbitas gorgirrojos. A partir de la segunda quincena se presentaron dos correlimos pectorales, un papamoscas acollarado y una cerceta americana (estos últimos en La Pipa). Un año más se presentaron puntualmente los charranes de pico amarillo en el Racó de l’Olla en una presencia que se prolongaría hasta el verano.

Mayo dio uno de los mayores registros de cernícalo patirrojo (hasta siete aves simultáneamente) y cifras también altas de cernícalo primilla. Un macho de malvasía cabeciblanca, dos observaciones de halcón de Eleonora y un anillamiento de zarcero bereber se sumaron a la observación de un correlimos acuminado en Milia (tercer registro para l’Albufera). Coincidiendo con uno de los pocos temporales de levante del año se dio una única cita anual de papamoscas gris balear, una lavandera boyera cabecinegra y hasta tres zarceros icterinos. Los últimos días pudo confirmarse la reproducción de una pareja de cerceta pardilla en el Racó de l’Olla.

Los primeros días del mes de junio junio dieron un inmaduro de gaviota guanaguanare (segunda cita para l’Albufera) y un grupo de 15 tarros canelos sobrevolando el litoral hacia el norte. Un nuevo halcón de Eleonora y la observación de frailecillo atlántico cerraron un caluroso mes en el que pudo verificarse la reproducción de cerceta carretona y una vez más el ánade friso, ambos en La Pipa.

Julio transcurrió sin demasiadas novedades, con cifras elevadas de correlimos zarapitín, dos archibebes finos, otros dos halcones de Eleonora y un correlimos pectoral los últimos días del mes. En este mismo periodo pudo verificarse la reproducción del estornino pinto y el éxito de cría un año más de la pareja de charranes de pico amarillo, que lograron sacar adelante un ejemplar que abandonó la colonia a finales de este mismo mes.

Un esperado mes de agosto apenas dio un nuevo registro de correlimos pectoral, dos observaciones de lavandera cetrina (una de ellas muy temprana) y un carricerín cejudo en La Pipa. También continuaron registrándose cifras elevadas de correlimos zarapitín (hasta 316 aves), un máximo de ostrero euroasiático (un grupo de 20 aves), dos citas más de halcón de Eleonora (un buen año de citas) y una solitaria cerceta pardilla que estuvo presente durante varias semanas en unos arrozales baldíos de Alfafar.

El mes de septiembre aportó otros tres registros de lavandera cetrina, cifras regulares de pagaza piquirroja (hasta ocho ejemplares juntos) y un máximo sin precedentes de espátula común (un grupo en migración activa de al menos 100 ejemplares). Un fuerte temporal de poniente a mediados de mes dio una de las pocas citas de alimoche para l’Albufera y un confiado chorlito carambolo cerca de El Palmar. El mes transcurrió con apenas precipitaciones (sólo los últimos días del mes) dando también un nuevo registro de correlimos pectoral y una temprana observación de porrón pardo.

Octubre transcurrió con una marcada ausencia de precipitaciones y con los dos primeros juveniles de correlimos pectoral de la temporada. Un chorlito carambolo pudo ser observado brevemente en Sollana y un nuevo registro de pico picapinos cerca de La Devesa. Sin duda lo más significativo fue la marcada presencia de mosquitero bilistado, con observaciones regulares que podrían haberse referido a un total de once ejemplares diferentes y que coincide con una de las mayores irrupciones de los últimos años en la mitad oriental de la península Ibérica.

El mes de noviembre transcurrió también sin precipitaciones, temperaturas elevadas y una situación atmosférica muy estable que sólo quedó interrumpida con el paso de un frente de poniente que aportó fuertes vientos los últimos días del mes. Una situación que parece estar detrás de la única cita anual de buitre leonado. Tres nuevas citas de mosquitero bilitado, un inmaduro de gaviota cana y un fumarel aliblanco fueron otras observaciones destacadas. Gracias a la información obtenida del seguimiento vía satélite se ha podido saber que durante unos días un ejemplar híbrido de águila moteada x pomerana se paseó por zonas próximas a Sueca. La presencia regular de hasta tres avetoros en zonas de arrozal inundado de Sueca abren la esperanza para que esta especie pueda estar haciéndose más regular con el paso de los años.

Diciembre continuó con uno de los otoños más secos de los últimos años. El mes trajo un máximo anual de pardela balear (hasta 7.950 aves) y un nuevo máximo histórico de morito común (3.390 aves sólo en los arrozales de Sueca). Cifras elevadas de búho campestre, un colimbo grande, una temprana gaviota argéntea y una fugaz terrera marismeña (uno de los pocos registros anotados para l’Albufera) despidieron un caluroso 2015.