Verano


15
Jul
2014

El verano, como cabría esperar, sigue avanzando sin apenas cambios atmosféricos y con un ascenso paulatino de las temperaturas, que será especialmente marcado las próximas jornadas. Sólo unos días de cierta inestabilidad a principios de julio, con episodios puntuales de lluvias intensas en el entorno de l’Albufera, rompieron la prolongada monotonía de los últimos meses que ha estado marcada por la ausencia de precipitaciones.

La época de cría se encamina hacia sus últimos días y el inicio del paso postnupcial parece ya evidenciarse con el registro de migrantes tempranos como la cerceta común, el andarríos bastardo, el archibebe fino, el carricerín común o una muy temprana buscarla pintoja. La mayoría de grupos de aves han completado su ciclo de nidificación, con más o menos éxito, y es frecuente observar, en buena parte de los ambientes de l’Albufera, aves juveniles que, en solitario o acompañadas de sus progenitores, se esfuerzan en encontrar alimento. Un más que complicado periodo para las aves que tratan de sacar adelante a su prole, en un ambiente excesivamente antropizado, donde los hábitats de reproducción de muchas especies (limícolas fundamentalmente) resultan muy escasos y atenazados, en todo momento, por innumerables amenazas (tránsito de vehículos, maquinaria o personas, afección por predadores, pisoteo,…) que, en la mayoría de los casos, acaban malogrando las puestas. Especies como la canastera común, el charrancito común, el chorlitejo patinegro, el chorlitejo chico o la cigüeñuela común son algunas de las que, a duras penas, logran superar con éxito esta etapa.