Una prolongada sequía


01
Jun
2014

Tras un mes de mayo casi si lluvias (sólo tres jornadas en las que apenas se han superado los 5 l/m2) (archivo meteosueca.com) se prolonga una situación de sequía que pareció iniciarse hace ya nueve y que está suponiendo uno de los ciclos hidrológicos más secos de las últimas décadas. En todo lo que llevamos del año 2014, en el entorno de l’Albufera, apenas se han registrado 60 mm de precipitación acumulada, con sólo 24 días de precipitación. Las previsiones, a corto y medio plazo, parecen confirmar que, este mismo escenario, se prolongará durante la primera mitad de junio.

Hablar de cómo esta situación afecta a la biodiversidad en l’Albufera no resulta sencillo, ya que existen otras muchas variables adicionales que deben tenerse en cuenta. Sin embargo, parece evidente que si los caudales de agua superficial que llegan al humedal son más reducidos, la calidad del ecosistema acuático puede resentirse. El hecho de que apenas haya habido lavados importantes de la laguna de l’Albufera los últimos meses (que se asocian con los episodios de lluvias intensas) o la reducción de caudales derivados para la inundación de los arrozales (como consecuencia de las restricciones hídricas desde los embalses de regulación de río Xúquer), pueden condicionar en buena medida la capacidad y el potencial del humedal para producir biomasa.

De momento, la época de nidificación de las aves acuáticas en l’Albufera se ha iniciado con cifras aparentemente bajas y con síntomas que parecen indicar cambios con respecto a otras temporadas de cría. La ausencia de precipitaciones viene asociada con una persistencia inusual de vientos de poniente y una circulación atmosférica que condiciona otros aspectos ambientales clave relacionados, como puede ser la temperatura del agua del mar, un factor que parece afectar, en buena medida, la disponibilidad de alimento para miles de aves. La ausencia, por estas fechas, de las típicas concentraciones de charrales y gaviotas alimentándose en el litoral de l’Albufera podría ser una señal de uno de estos cambios ambientales que, directa o indirectamente, afecta a las poblaciones de aves.