Just add water!


17
Oct
2013

Con estas palabras se identificaba un movimiento conservacionista que en Estados Unidos defendía la recuperación de los humedales americanos a finales del siglo XX para preservar la importante y amenazada población migratoria de aves acuáticas. Esta expresión se puede traducir como ¡Sólo añade agua! y evoca un eslogan utilizado frecuentemente en publicidad. La campaña pretendía destacar lo rápido que se puede recuperar una diversa flora y fauna en los humedales alterados por el hombre tras el restablecimiento de los procesos que posibilitan su inundación. La letra pequeña incluía otros términos referidos al ciclo hidrológico, la calidad biológica del fluido y la reducción de la carga de contaminantes.

Es sabido que la adición de agua a los humedales y la consiguiente recuperación de superficies anegadas desencadenan rápidos procesos de colonización vegetal y súbitas congregaciones de fauna integrada por numerosas especies de invertebrados y vertebrados, adaptadas a unas condiciones ambientales cambiantes y efímeras, particularmente en la región mediterránea.

Como ya se ha comentado en anteriores entradas de esta página (véase aquí) las lluvias otoñales cumplen con un importante papel biológico, al acabar con la carestía hídrica estival típica de los humedales mediterráneos. Estas lluvias hacen posible que los cauces repongan unos niveles óptimos de inundación antes de la llegada de las aves acuáticas migratorias e invernantes y hacen posible las descargas de agua al mar aprovechadas por anguilas, lubinas (llobarros) y mújoles (llises) para entrar en los humedales.

La abundancia invernal de aves acuáticas y de peces de interés comercial ha sustentado actividades humanas tradicionales en las zonas húmedas. Las vedas de caza de aves acuáticas y de pesca en el Parc Natural de L’Albufera de Valencia se abren en el mes de octubre y será interesante comprobar sus resultados durante le presente temporada, con una cosecha del arroz retrasada prolongando un bajo nivel de inundación de la laguna y una extensa superficie seca de marjal. Como ya viene siendo habitual, los primeros patos migratorios se están manteniendo en cifras muy bajas en L’Albufera y, hasta la fecha, sus bandos sólo congregan a unas pocas decenas de ejemplares en las pequeñas áreas de reserva del Parc Natural. Conviene recordar aquí las razonadas palabras escritas por el valenciano Francisco Bru en sus Notas de Caza (1913), donde dice: “por este litoral pasa todos los años sobrada caza para llenar nuestras lagunas. El secreto para verla consiste en proporcionarle buenas aguas, pastos mejores, recreo y nivel constante. En este caso, como las aves que entran un día y otro y luego se quedan, los cazadores las vemos juntas y muy satisfechos, decimos: — ¡Cuánta caza ha venido este año! (…) Cuando las tierras del coto no reúnen las buenas condiciones que dichas palmípedas desean, sucede lo contrario del caso anterior, a medida que llegan, muchas siguen su rumbo, y al no verlas, convencidos repetimos: — ¡Este año no han venido patos ni fochas!”.