Espátulas viajeras


22
Nov
2012

Las observaciones de espátula común (Platalea leucorodia) durante el presente año 2012 han sido algo más frecuentes de lo habitual para l’Albufera, comenzando a observarse ejemplares en sus movimientos migratorios tras la reproducción, ya en el mes de junio. Unas fechas bastante tempranas que parecían predecir un paso boyante de la especie durante el periodo postnupcial. De este modo, las citas se han ido sucediendo en los meses posteriores, con bandos destacados de 25, 28 y 36 ejemplares a lo largo de los meses de septiembre y octubre, cifras bastantes inusuales en la zona del Mediterráneo Ibérico. Las zonas de reserva tales como el Tancat de Milia (Sollana), el Tancat de la Pipa (Catarroja) y el Racó de l’Olla (Valencia) parecen confirmarse como enclaves adecuados para el descanso de estas aves durante sus movimientos migratorios, constatándose incluso la permanencia de diversos ejemplares durante varias semanas en la R.N del Tancat de Milia.

Entre los diferentes bandos de espátulas que han pasado por la R.N del Tancat de Milia, se han podido realizar controles de hasta ocho aves diferentes que portaban anillas en sus patas, tanto con combinaciones de anillas de colores como de anillas con códigos alfanuméricos. Las tramitaciones de estas anillas han sacado a la luz un origen de lo más variado para estas aves, ya que se han observado ejemplares procedentes de Holanda (2 aves), Rumanía (1 ave), Italia (1 ave) y Francia (4 aves). La distancia máxima realizada desde su lugar de origen hasta l’Albufera es del ejemplar rumana, con 2.495 km recorridos. Todas las aves fueron anilladas como pollos en sus nidos, destacando el ejemplar italiano, que fue anillada en el año 2000 en el valle de Comacchio, y de la que no se tenía noticias desde 2004.

Esta circunstancia refleja la importancia de prestar atención a la lectura de anillas, así como su posterior tramitación, ya que aporta información muy relevante a los investigadores y mejora el grado de conocimiento de la biología de las especies. Además, a través de esta práctica, cualquier observador puede ver recompensado su esfuerzo al saber algo más sobre el ave observada ya que, tras recibir el historial del ejemplar marcado, es posible conocer la edad, su procedencia y los lugares donde ese mismo ejemplar ha observado previamente.

Texto elaborado por: Toni Alcocer y Pepe Greño.