Un paso postnupcial de limícolas con apenas aves


19
Sep
2012

Entre los meses de julio y octubre somos testigos de uno de los procesos naturales más llamativos y extraordinarios de cuantos acontecen en nuestro entorno. La migración en los seres vivos es un fenómeno adaptativo muy común en la naturaleza y se presenta en un nutrido grupo de especies, desde insectos hasta peces y mamíferos.

En el caso de las aves, a las excelentes aptitudes para el vuelo se le une las grandes distancias que pueden llegar a recorrer muchas especies, haciendo de éste un proceso especialmente llamativo, que se repite cada año y que sigue cautivando la atención de los observadores de aves. Con los limícolas, la mayoría de las especies que se reproducen en el norte de Europa realizan un desplazamiento hacia los cuarteles de invernada localizados mucho más al sur. Este movimiento, y en particular el que se produce finaliza la época nupcial, entre mediados de julio y mediados de octubre, es uno de los periodos más esperados en l’Albufera, por la cantidad de aves que pueden llegar a ser observadas y por el variado número de especies que llegan a registrarse, entre las que se incluyen divagantes y especies raras u ocasionales que ofrecen un atractivo más a nuestras salidas al campo.

Sin embargo, en esta ocasión, a lo largo de 2012, la llegada de migrantes durante el verano ha sido mucho más atenuada que otros años. Aunque el primer movimiento de aves adultas (que suele darse desde principios de julio) parecía dar cifras normales, conforme han ido pasando las semanas, las cifras de limícolas se ha reducido de manera muy marcada, con números mucho más bajos y modestos de lo esperado. De este modo, las cifras de especies comunes o habituales como el correlimos zarapitín Calidris ferruginea, el correlimos menudo Calidris minuta, el combatiente Philomachus pugnax, y de otros chorlitejos, andarríos, zarapitos o archibebes han sido mucho más bajas de lo normal y el registro de aves jóvenes de la mayoría de las especies ha sido, del mismo modo, muy inferior a otros años. Las razones que pueden justificar esta situación son difíciles de determinar ya que pueden incidir causas muy variadas, desde condiciones particulares de cada especie a situaciones meteorológicas concretas, éxito o fracaso en las localidades de nidificación, procesos a medio y largo plazo, etcétera.