Con la inestabilidad…petirrojos, colirrojos y otros muchos migrantes


21
Oct
2011

El presente otoño parece estar mostrándose como uno de los más secos y estables de los últimos años. La persistencia del tiempo anticiclónico y la ausencia de situaciones de inestabilidad atmosférica parecen haber estado propiciando unas condiciones muy favorables para el paso de las aves y, hasta estos días, apenas hemos tenido oportunidad de poder ser testigos del extraordinario proceso de la migración.

Precisamente esta mañana, con el aumento de la inestabilidad asociada con la llegada de un frente atlántico (que se ha traducido en lluvias en la mitad sur de nuestro territorio y un incremento del viento de componente marítima), ha sido registrada una de las llegadas de túrdidos más significativa de los últimos años. En enclaves concretos de l’Albufera (Muntanyeta dels Sants, Ullal de Baldoví, reservas naturales de El Malvinar o El Racó de l’Olla y en la Devesa de El Saler, entre otros muchos puntos) se ha registrado la presencia marcada de diferentes especies de paseriformes entre las que destacan, por su número, el petirrojo europeo Erithacus rubecula, con conteos de varios centenares de ejemplares en superficies de terreno muy reducidas y el colirrojo tizón Phoenicurus ochruros, el zorzal común Turdus pilaris o la tarabilla común Saxicola torquatus, con decenas de aves que han podido ser vistas en zonas muy diversas. Además, se han podido observar otras muchas especies y citas tardías de aves transaharianas como la collalba gris Oenanthe oenanthe, el colirrojo real Phoenicurus phoenicurus o la curruca mosquitera Sylvia borin.

Situaciones como ésta, aunque son contadas a lo largo del año, no son excepcionales en nuestro territorio. El otoño suele ser propicio para los fuertes temporales de levante que suelen favorecer ocasiones como las de hoy, en las que salir a ver aves puede resultar realmente emocionante. Sin embargo, por su brevedad y escasa duración, resulta difícil poder llegar a coincidir con este tipo de fenómenos que pueden llegar a ser muy localizados. En apenas unas horas, en cuanto se suavicen las condiciones atmosféricas, la normalidad volverá a instaurarse y, una vez más, seremos ajenos al paso de miles de aves que, sobre nuestras cabezas, se desplazan cada otoño en dirección hacia los cuarteles de invernada.