La temporada de caza 2011/2012


12
Oct
2011

El pasado sábado se dio por iniciada la presente temporada cinegética, un periodo del año crítico para l’Albufera en el que la observación y conservación de las aves se verá, en buena medida, condicionada por esta práctica. Un total de 40 días hábiles de caza disponibles que cubrirán todos los fines de semana comprendidos entre el sábado 8 de octubre de 2011 y el domingo 5 de febrero de 2012 y el festivo del 12 de octubre. La semana de Les Càbiles, una práctica que desgraciadamente se ha extendido a todos los acotados del parque natural y que tradicionalmente sólo se celebraba en los vedats tradicionales en los que se subastan los puestos, se desarrollarán entre el 16 y el 20 de enero de 2012. Como cada año, buena parte de la superficie del marjal quedará sujeta a la actividad de la caza, una práctica que reúne más de 4.500 socios en un total de 18 acotados de caza dentro del Parque Natural.

Las condiciones establecidas para el correcto desarrollo de la caza son, en ocasiones, poco conocidas por los aficionados a esta práctica. De este modo, la actual reglamentación de la caza establece que sólo el ánade azulón Anas platyrhynchos y la gallineta común Gallinula chloropus pueden ser abatidas durante todo el periodo hábil, y que el resto de especies, mayoritariamente migradoras, pueden cazarse entre el último sábado de octubre (29 de octubre) y el último domingo de Les Càbiles (22 de enero). Además, para la focha común Fulica atra, sólo se autoriza su caza entre el segundo domingo de noviembre y el 6 de enero, ambos inclusive, y para el resto de especies cinegéticas de caza menor, excepto aquellas prohibidas por el PRUG y por las órdenes anuales de vedas, a partir del 12 de octubre de 2011 y hasta el 6 de enero de 2012. Del mismo modo, y previa solicitud por parte de las Sociedades de Cazadores, durante la semana de Les Càbiles, únicamente se permiten las tiradas nocturnas en el ámbito de los vedats tradicionales (Silla, Sueca, Cullera y este año Sollana).

La práctica de la caza continúa siendo una asignatura pendiente en la gestión de este espacio protegido. Apenas se cuenta con información real de las estadísticas y de los resultados que se obtienen de la caza en cada temporada y resulta idénticamente complicado poder garantizar el adecuado desarrollo de esta actividad. A la falta de medios y recursos puestos a disposición por las administraciones se le une el hecho de que el colectivo sigue contando, desgraciadamente, con la presencia de personas que, consciente o inconscientemente, infringen las normas que permiten, en cierta medida, una gestión sostenible de la caza.