El despunte del arroz


27
Mayo
2010

A los pocos días de ser inundados los arrozales de l’Albufera y tras realizar las labores de la siembra del cereal (barrejar l'arròs), que en la actualidad se llevan a cabo de manera casi simultánea con la llegada del agua, empiezan a reverdecer los campos en un proceso que se prolongará a lo largo de los próximos meses. Una vez inundados los campos, los niveles de inundación suelen descender, por un periodo corto de tiempo, para lograr un mayor vigor de las plantas en sus primeras fases de desarrollo. Este proceso, conocido como eixugó de arraigo, favorece un mayor desarrollo radicular de la plántula, lo que se traducirá en un mayor crecimiento y una mejor resistencia a los efectos del viento y otros factores desfavorables.

Desde este momento, el arrozal se convierte en uno de los hábitats mejor aprovechados por muchas aves para buscar alimento. Gaviotas, pagazas, fumareles y garzas, transitan incansables el marjal inundado en busca de invertebrados acuáticos con los que alimentarse y proporcionar, también, alimento a la prole. Es un periodo del año muy delicado para la supervivencia de un gran número de aves, ya que de la calidad ambiental de un entorno agrícola tan importante como es el arrozal dependerá que estas especies puedan sacar adelante a sus pollos.