¿Una imagen para el recuerdo?


28
Feb
2010

Desde hace ya unos años empieza a resultar difícil encontrar campos de arroz cubiertos por una planta que, hasta hace poco, se hacía especialmente llamativa al llegar el final del invierno. Desde mediados de enero, conforme alargan las horas de sol, suele empezar a florecer tímidamente el ranúnculo acuático Ranunculus peltatus, un macrófito dulceacuícola de distribución Eurosiberiana que en nuestro territorio está considerado como raro. En apenas unas semanas, buena parte del marjal quedaba cubierto por un tapiz homogéneo de flores blancas que configuraba uno de los paisajes vegetales más emblemáticos del final del invierno en l’Albufera y que eran considerados, por su importancia y extensión, como una de las mejores representaciones de esta especie en la península Ibérica.

Estos últimos inviernos, apenas han podido observarse campos cubiertos por esta planta que, a pesar de desarrollarse bajo el agua en buena parte del marjal, no llega a florecer debido al adelanto de los trabajos de fangueo de los campos de arroz y, muy probablemente, a la menor duración de la inundación invernal del marjal que se ha ido produciendo con los años. La presencia de esta comunidad botánica en los arrozales constituye un elemento muy valioso para la conservación de una rica biodiversidad del marjal. Al abrigo de estas plantas acuáticas se desarrolla una rica comunidad de invertebrados que proporcionan una gran cantidad de alimento a muchas aves y a otros muchos vertebrados (peces, anfibios, reptiles,…). Si parte de las ayudas económicas que recibe la agricultura desde la Unión Europea van destinadas a compensar el destacado papel que cumplen determinados cultivos en la preservación del medio ambiente debería velarse porque, efectivamente, el cultivo del arroz siga siendo garantía de un hábitat acuático bien conservado.