Jornada de compuertas abiertas


29
Sep
2009

A lo largo del día de hoy han sido especialmente significativas las precipitaciones, tanto en l’Albufera como en buena parte de su cuenca natural de drenaje. Cauces naturales como los barrancos de Catarroja, Beniparrell, El Barranquet de Silla o el Tramuser de Sollana, han llegado al límite de su capacidad e incluso han llegado a desbordarse puntualmente, inundando amplias zonas de huerta y arrozales. Una gran parte del marjal de Sollana y Sueca ha quedado cubierta por el agua y tampoco se han salvado de esta situación zonas próximas al Túria, como El Tremolar, Silla o Catarroja. Una vez más se han alcanzado los 100 l/m2 en Sueca y el Racó de l’Olla y precipitaciones superiores parecen haberse registrado en zonas próximas de Sollana, Catarroja, Albal y Valencia.

L’Albufera cuenta con una cuenca de drenaje muy extensa, que ocupa más de 730 km2, gran parte de la cual (350 km2) se corresponde con la cuenca del barranco de Chiva, también conocido como de Torrent, Poyo o Catarroja. En situaciones como esta, l’Albufera recibe una gran cantidad de agua que suele dar lugar a ascensos destacados de los niveles de la laguna y a que extensas zonas del marjal queden anegadas. En estas condiciones, y especialmente si coinciden con el periodo de recolección del arroz, suelen ponerse en marcha unas potentes turbinas de desagüe en las golas de El Pujol y El Perellonet que, en pocos días, devuelven l’Albufera a los niveles a los que el órgano que gobierna esta laguna, la Junta de Desagüe, “considera oportunos”. La construcción y empleo de estas turbinas, en funcionamiento desde hace ya más de una década, no ha estado libre de polémica ya que su utilización, además de modificar precipitadamente los niveles de l’Albufera y el marjal , modifica el tránsito libre de las aguas hacia el mar e interrumpe la entrada natural de peces desde el mar hacia la laguna.

Con este último temporal, los niveles de l’Albufera han ascendido notablemente y ante la necesidad de disminuir su nivel, la Junta de Desagüe ha puesto en marcha los medios para facilitar la salida del agua hacia el mar. En esta ocasión, y dado que el estado del mar ha permitido una salida serena de las aguas, no ha sido necesaria la puesta en marcha de las turbinas y se ha optado por desaguar la laguna de forma natural, abriendo las compuertas, tal y como se ha venido haciendo durante siglos. Una buena oportunidad para ver una imagen que, lamentablemente, no resulta muy habitual.