Cuaderno de Campo | Septiembre 2010

Charrancitos y fumareles franceses


11
Sep
2010

Los campos baldíos de arroz que todos los años se presentan en el marjal de l’Albufera son, sin duda, los mejores lugares para poder disfrutar de la migración postnupcial de ciertos grupos de aves como limícolas y de ciertas especies de stérnidos tales como fumareles, charrancitos o pagazas. Los meses más propicios para la observación de estos grupos de aves se da desde mediados de julio hasta la primera mitad de septiembre, ya que desde ese momento, coincidiendo con la recolección del arroz, las aves se dispersan a lo largo y ancho del marjal, ante la mayor disponibilidad de lugares óptimos de alimentación. Entre los estérnidos más comunes que se pueden observar en este tipo de hábitat podemos encontrarnos con el charrancito común Sternula albifrons, la pagaza piconegra Gelochelidon nilotica, la pagaza piquirroja Hydroprogne caspia, el fumarel común Chlidonias niger, el fumarel cariblanco Chlidonias hybrida y en menor medida el fumarel aliblanco Chlidonias leucopterus.

Durante el presente mes de septiembre así como en agosto, se ha podido observar dos de estas especies marcadas con anillas, bien con códigos de lectura a distancia, bien con combinaciones de anillas de colores. En concreto, se han realizado controles de cuatro fumareles cariblancos con anillas verdes y código de tres dígitos blancos y de dos charrancitos comunes, marcados con una combinación de anillas de colores.

Tanto con las anillas con código como con las combinaciones de colores, se puede individualizar a cada ave anillada, lo que permite saber dónde y cuando se anilló y dónde ha sido observado con posterioridad, lo que permite obtener una valiosa información de las rutas migratorias y de sus lugares de invernada. En este caso, los Charrancitos y fumareles observados con anillas provienen de diferentes proyectos franceses. Los charrancitos fueron anillados en los puertos de Nouvelle y Leucate, en el SE de Francia, habiendo recorrido una distancia aproximada de 475 km hasta l’Albufera. Respecto a los fumareles cariblancos, todos parecen provenir de Brenne, en el departamento de Indre, en la zona central de Francia, desde donde han recorrido una distancia en línea recta de unos 950 km. hasta llegar hasta aquí.

Ambas especies continúan su ruta migratoria hacia el sur, teniendo sus cuarteles de invernada en las costas del África subsahariana, en el caso del charrancito, y en buena parte del continente africano, en el caso del fumarel cariblanco, incluidas localidades del sur y este de la península Ibérica.

Texto remitido por: Toni Alcocer

Septiembre...


05
Sep
2010

Como viene siendo habitual, el mes de septiembre suele traer consigo un buen número de observaciones interesantes, muchas de las cuales se corresponde con aves consideradas rareza en España. Es un periodo muy bueno para salir al campo, ya que, a las mejores condiciones de luz y temperatura, se le une que puedan registrarse los máximos postnupciales de muchas especies en paso. Además, es una temporada del año un la que en cualquier lugar en condiciones pueden observarse un buen número de migrantes.

Estos primeros días del mes ya han podido ser observadas especies tan esperadas como el correlimos pectoral (llevamos ya 22 observaciones de este divagante en l’Albufera desde 1992) o la lavandera cetrina (séptima cita), curiosamente en el mismo lugar y en un día similar en el que pudo ser registrado el pasado año. Además, un solitario chorlito carambolo ha podido ser observado en un campo en barbecho de Sollana…sin duda unas observaciones que parecen anunciar un paso postnupcial cargado de citas. Los limícolas siguen dando cifras elevadas, al menos mientras los arrozales y zonas baldíos mantengan la suficiente agua como para favorecer la presencia de estas aves. Es previsible que a mediados de esta próxima semana los niveles de inundación empiecen a descender para favorecer la siega del arroz.

También desde esta misma semana parece haberse disparado el paso de paseriformes, y ya empiezan a ser habituales las observaciones de currucas, mosquiteros, carriceros o pechiazules y de hirundínidos en migración, acompañados de otras muchas especies que poco a poco irán haciendo acto de presencia. En el mar pueden empezar a resultar más frecuentes especies de aves marinas como los págalos o el alcatraz atlántico y también suelen registrarse los máximos de especies en paso como la pardela cenicienta.

En nuestras salidas al campo tendremos que estar al tanto de las condiciones atmosféricas, de los esperados temporales del este y de los días de vientos de poniente, y de cómo las jornadas van dando nuevas observaciones de aves; un periodo emocionante para anticiparnos al otoño.