Cuaderno de Campo | Abril 2010

Ave de la semana: buscarla unicolor Locustella luscinioides


10
Abr
2010

Abril es el mes en el que se empiezan a hacer especialmente llamativos los cantos nupciales de un buen número de paseriformes palustres. Cualquier hábitat en el que prolifere una densa vegetación compuesta de carrizales, juncales, eneales o cañaverales es idóneo para poder escuchar los continuos reclamos de carriceros, carricerines, ruiseñores y buscarlas, que empiezan a dejarse notar de manera llamativa y vistosa.

La buscarla unicolor Locustella luscinioides es una de estas especies palustres que, a lo largo de los próximos meses, resultará habitual en les mates y zonas de vegetación palustre de la laguna, en el estany de La Plana, la bassa de Sant Llorenç y puntualmente otras zonas de l’Albufera. Escuchar el trino sostenido e ininterrumpido de su reclamo, que recuerda en mucho a un grillo, supone la mejor manera para localizar a esta especie que suele cantar en lo alto de la vegetación. Se trata de un paseriforme transahariano, que en invierno se desplaza hasta ocupar zonas palustres de África acuatorial, entre Senegal, Chad, Ghana y Sudán. Desde finales de marzo, empiezan a observarse los primeros migrantes que ocuparán buena parte del continente europeo y la parte occidental de Asia.

La buscarla unicolor es una especie muy selectiva y exigente en cuanto al hábitat de nidificación, y dado que se trata de aves insectívoras, son especialmente sensibles a las alteraciones y cambios de la vegetación, de los niveles de inundación y a los efectos que tiene el empleo masivo de determinados plaguicidas. La fragmentación y desconexión de los hábitats de cría son, también, otra de las amenazas con la que se encuentra este paseriforme. El Libro Rojo de las Aves de España, considera a esta buscarla como “Casi Amenazada”, dado que cuenta con una pequeña población en declive (menos de 2.000 parejas), concentradas en Andalucía, las dos Mesetas y los humedales del Mediterráneo.

Dónde ver aves en abril


04
Abr
2010

La primavera se hace patente conforme avanza el mes de abril y sus efectos se dejan notar, especialmente, en las aves. Al aumento de las temperaturas y a la mayor duración del día, se le une una intensa actividad que se traduce en una marcada llegada de migrantes y el inicio de la temporada nupcial para la mayoría de las especies, muchas de las cuales, incluso, empezarán a reproducirse a lo largo de las próximas semanas.

El mes de abril supone, por el contrario, uno de los periodos del año en los que resulta complicada la observación de aves en l’Albufera. La totalidad del marjal donde se cultiva el arroz se encuentra en seco y por este motivo muchas aves acuáticas se ven obligadas a abandonar temporalmente l’Albufera o a concentrarse en los escasos enclaves naturales en los que encontrar alimento y tranquilidad. Las Áreas del Reserva del Racó de l’Olla y La Pipa son, sin duda, dos de los mejores destinos a los que acudir para ver aves. La Reserva Natural de La Pipa, a orillas de l’Albufera, ha sido restaurada recientemente pero ya presenta unas buenas condiciones para poder observar un buen número de aves. Hay que tener en cuenta que esta localidad puede ser visitada dentro de un horario de atención al público y que existe un teléfono de reserva al que conviene llamar antes de acceder al lugar.

La Devesa de l’Albufera, especialmente las zonas próximas a las dunas litorales y las malladas que puedan permanecer inundadas al sur de El Pujol, es también uno de los destinos muy recomendados durante todo el mes, especialmente a primeras horas de la mañana, cuando hace menos calor y la afluencia de personas es más reducida. Otros lugares de l’Albufera (El Dosel, El Cabeçol, Els Ullals de Baldoví, el barranco de Catarroja, etc.), son también muy recomendables en los que poder observar diferentes migrantes y aves estivales.

Las tardes, y en condiciones de vientos y brisas del este, suelen ser muy buenas para observar aves marinas en paso y los días de poniente suelen ser excelentes para observar rapaces en migración, especialmente abejero europeo y milano negro. Es un periodo del año en el que es importante estar atento a las condiciones atmosféricas ya que, de una u otra forma, podrán garantizarnos una buena jornada de campo.

El plumaje críptico de las hembras de azulón


01
Abr
2010

Entre otros muchos aspectos, las aves se caracterizan por presentar una gran diversidad de plumajes, con diferencias que pueden llegar a ser muy evidentes entre individuos de diferente sexo, dependiendo de la edad o bien según la época del año. Las anátidas suelen ser un claro referente de aves que muestran diferencias del plumaje dependiendo del sexo, siendo más llamativos, por lo general, los que presentan los machos. Las razones que explican que las hembras cuenten con un tipo de plumaje mimético o críptico son evidentes, si se tiene en cuenta que juegan un papel muy importante durante el periodo de incubación y al hacerse cargo, la mayoría de las veces, de la atención de los pollos.

Desde finales de marzo se ha iniciado el periodo reproductor del ánade azulón Anas platyrhynchos en l’Albufera y ya empiezan a hacerse frecuentes las observaciones de hembras seguidas de la prole. Si bien el máximo de puestas se registran durante el verano, una vez el arrozal se encuentra en pleno desarrollo, muchas parejas tratan de sacar adelante sus puestas con el inicio de la primavera. Un periodo delicado, en el que muchas aves suelen tener un bajo éxito de cría, ya que se encontrarán con el arrozal, incluidas acequias y anguileras, completamente en seco.