Cuaderno de Campo | Diciembre 2009

Ave de la semana: la pardela balear Puffinus mauretanicus


06
Dic
2009

Los meses comprendidos entre noviembre y febrero suelen ser los mejores para observar, en el litoral de l’Albufera, una de las aves marinas más amenazadas y escasas del planeta. La pardela balear Puffinus mauretanicus es un procelariforme endémico del Mediterráneo, que nidifica exclusivamente en el archipiélago Balear, con una población reproductora no superior a las 2.400 parejas. Por su distribución relicta y reducida población, la especie está asignada en la Categoría Mundial En Peligro Crítico según los criterios de la UICN e idénticamente en la categoría de En Peligro Crítico en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas (ver más información)

La pardela balear abandona las localidades de cría a partir de mayo y se desplaza, durante la primavera, a las costas atlánticas del noroeste peninsular (golfo de Vizcaya y Galicia), la Bretaña francesa y el sur del Reino Unido, donde permanecen hasta finales del verano. A partir de ese momento, gran parte de la población regresa hacia el Mediterráneo, concentrándose, antes de ocupar las colonias de cría (entre marzo y junio), mayoritariamente en el litoral este y noreste de la península Ibérica.

A partir de octubre, y especialmente al principio del invierno, se registran las mayores cifras anuales de esta especie en el frente litoral de l’Albufera, con concentraciones que en ocasiones pueden llegar a superar las 3.000 aves. Dado que se alimenta en aguas costeras de la plataforma continental, la observación desde tierra resulta bastante sencilla y por lo general suele ser observada formando grandes grupos o “balsas”, que en ocasiones pueden ser registradas muy cerca de la costa. Estas últimas semanas, se han empezado a observar los primeros grandes grupos de la temporada y es previsible que su número aumente hasta alcanzar los máximos en diciembre y enero, dependiendo siempre de la disponibilidad de recursos tróficos existentes en el litoral.

Un paseo por las dunas


02
Dic
2009

Los meses otoñales e invernales son uno de los mejores momentos del año para poder pasear y observar aves por el extenso cordón dunar de la Devesa de l’Albufera y por las zonas litorales todavía bien conservadas de los marenys de Sueca y el Dosel de Cullera. La menor afluencia de personas, las temperaturas más agradables para poder andar largo rato y la posibilidad de observar ciertas especies de aves hace, de esta, una visita altamente recomendadas por estas fechas. La única precaución que debes tener en la visita a estos lugares, si accedes en vehículo, es la de no dejar objetos de valor en el interior.

Se trata de un hábitat que, a primera vista, puede parecer poco atractivo para las aves, sin embargo, conforme avanzamos, podremos ir observando una gran cantidad de especies rodeados de un paisaje realmente extraordinario. Lo mejor es moverse sin prisas, tratando de no salirse de los senderos existentes y evitando en todo caso pisar la vegetación que se desarrolla en las dunas. Se trata de un ecosistema muy frágil e inestable y por tanto sensible a los efectos del trasiego de personas.

A lo largo de este recorrido puede ser sencilla la observación de bisbita común, una de las especies más frecuentes en invierno en este hábitat, que nos saldrán volando y cantando al paso mientras avanzamos. Otras especies como el escribano palustre, la alondra común, el verderón común, el jilguero, la tarabilla común o el colirrojo tizón pueden observarse habitualmente en estos paseos, e incluso aves realmente escasas o difíciles de observar, como el bisbita de Richard Anthus richardi, un divagante siberiano que ha sido registrado en contadas ocasiones en este tipo de hábitats litorales de l'Albufera. Esta misma tarde han podido ser observados dos ejemplares de esta especie en dunas de la Devesa próximas a La Malladeta y La Punta.

Por otro lado, la proximidad con el litoral ofrece la tentadora opción de pasar un buen rato sentado frente al mar, a la espera de un bando de negrones, pardelas, alcatraces y otras muchas especies de aves marinas que frecuentemente son observadas por estas fechas. En estos casos, los días de poniente parecen ser los mejores momentos para dar con estas aves y en especial con los grupos de pardela balear, en ocasiones por encima de las 2.000 aves, y de alcatraz atlántico, con cifras mucho más modestas.